La Habana está de fiesta por sus 498 años. El colorido de la ciudad, la Babel de turistas que por estos días la visitan completan un panorama de mucho atractivo, de calles estrechas, bulllicio, de música altisonante, gente por doquier, miradas y sonrisas que acaparan cada adoquin, cada edificación y cada esperanza que siempre está vigente. /Roberto F. Campos
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