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sábado, 1 de julio de 2006

Los Leones del Prado de La Habana





Por: Roberto F. Campos

Durante años, turistas de todo el mundo quedan impactados por siluetas de bronce muy interesantes que hoy aun acaparan la atención por su carácter, belleza y poesía: los leones del Prado en la capital cubana.
Como eternos guardianes, aparecen varias siluetas robustas, en algunas de las puntas del Paseo Martí o Prado, que repleto de árboles lleva a caminantes desde el malecón habanero hasta el Parque Central, en medio de un renovado bullicio.
Siempre con mirada agresiva y un rugir que se podría escuchar con un poco de imaginación, estos leones constituyen escenario propicio para una foto familiar, o simplemente para enmarcarlos en hoteles del derredor como el Telégrafo o el Sevilla.
Los historiadores recuerdan que a fines de 1700 las autoridades coloniales españolas adoptaron un programa de obras públicas con la finalidad de otorgar un brillo particular a la villa de San Cristóbal de La Habana, fundada en 1519.
Además, luego de varios devaneos, finalmente la urbe había obtenido el rango de capital de la Isla y se merecía un trato arquitectónico especial.
Las primeras renovaciones incluyeron dos alamedas o paseos, sumadas al primer teatro y un palacio de gobierno.
Una de ellas, resultó extramuros (Muralla de La Habana, creada para la protección contra ataques de piratas), concebida para paseos vespertinos de carruajes.
Por lo tanto, se extendió por un kilómetro entre dos puertas de la Muralla y consistió en dos hileras de árboles, bautizada entonces como Nuevo Prado. Rápidamente tuvo gran acogida y se convirtió en un lugar de reunión y descanso.
Paralelo al Prado se extendía el campo de Marte hasta llegar al mar y cerca cuarteles de soldados, después transformados en barracones para esclavos africanos y en 1817 hasta un Jardín Botánico había por el lugar.
Ya a fines del siglo XVIII el Prado constituía un escenario propicio de la sociedad habanera, reforzada su imagen al término del siglo XIX.
Crecieron modernas viviendas alrededor y en 1928 recibió un nuevo empuje con bancos de mármol, luminarias, copas y su más importante agregado: los leones con bronce de viejos cañones.
El Paseo del Prado se nombró posteriormente Martí, en honor al héroe nacional cubano José Martí (1853-1895), pero en el dicho popular siempre quedó con la primera denominación.
Otra forma de llamarlo fue Alameda de Extramuros, aunque la coincidencia mayor resultó como la avenida más importante y bella de la capital durante muchos años, con sus anónimos leones.
rfc/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No se quien esculpio los Leones del Prado, pero si puedo aportar un dato. El maestro fundidor de los Leones del Prado fue Juan Comas Masique. Era escultor y maestro fundidor en bronze. En los anos 50 se retiro a vivir en Moa, en la provincia de Oriente.
Como se todo esto? Era mi abuelo y las historias me las hicieron mis abuelas y tias abuelas.

Anónimo dijo...

Lei esto en una pagina del internet y lo encontre interesante:

"In 1772 and in 1927, the French architect Forestier designed the Paseo del Prado in Havana. It was to become one of the most important boulevards in Havana and perhaps in Latin America. It was planted, and still is, with trees and marble benches. In 1928, the President of Cuba comissioned french sculptor Jean Puiforcat and cuban sculptor and expert bronze caster Juan Comas, to sculpt large scale lions to be placed along the boulevard. The Lions are still there and part of the Paseo del Prado History."

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