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viernes, 24 de febrero de 2017

De nuevo el Festival del Habano, mayor fiesta del humo del mundo

Por Roberto F. Campos

Alrededor de mil personas de más de 50 países vuelven a reunirse en La Habana para disfrutar del mejor puro Premium (hecho a mano) del mundo.



La Habana. La versión 19 del Festival del Habano comienza el 27 de febrero en la capital cubana con una gran expectativa que atrapa a por lo menos mil personas de unas 50 naciones.
    Con un programa que tiene por escenario fundamental al Palacio de las Convenciones de La Habana, incluye además visitas a plantaciones, fábricas y catas o presentaciones de productos novedosos.
    El Festival (con cierre el 3 de marzo) está dedicado en esta oportunidad a las marcas H. Upmann, Montecristo y Quai D’Orsay.
    H. Upmann, por ejemplo, mostrará su primera Gran Reserva Cosecha 2011, mientras Montecristo incorpora a su portafolio una nueva línea completa de productos.
    Durante esta semana, además se asocia al tabaco cubano con destacados músicos de la isla, artesanos que confeccionan bellas obras para atesorar los puros (humidores), y un contacto de los participantes con cosecheros y torcedores, dos oficios claves para este producto.
   La clausura del Festival está prevista para el recinto ferial de Pabexpo donde se entregan los Premio Habano del Año en la esfera de la producción, comercio y comunicaciones, y la subasta de humidores, entre otras sorpresas.
   Tenemos noticias de que un amigo de siempre de estos festivales, el estadounidense Gary Heathcott, sustituirá al británico Simon Chase en la dirección de la puja final, en la cena de clausura.
    Les mantendré informado sobre el particular con un resumen completo de lo acontecido al cierre de los cinco días de Festival. Mientras, les dejo con una galería de fotos tomadas por mí en ediciones anteriores. Que las disfruten.
/rfc















lunes, 13 de febrero de 2017

Hablar de Habanos, industria cubana y fiestas multitudinarias





Por Roberto F. Campos

La Habana, 13 feb. 2017. Con la versión 19 del Festival del Habano a fines de este mes aquí, la industria de productos de calidad de Cuba remarca un camino muy lucrativo, con muchos adeptos en el mundo.
   Esta reunión ya atrapa a miles de personas de más de 50 países, pero no son viajeros ordinarios, sino sumamente solventes, que apuestan por los puros Premium, o hechos a mano, donde los cubanos reinan. De ahí que la reunión (27 de febrero al 3 de marzo), sea todo un acontecimiento.
   Programada para el Palacio de las Convenciones de La Habana, y con un ramillete de programas colaterales, el Festival del Habano tiene ahora la flexibilidad para los interesados estadounidenses debido a 12 categorías de viaje que les permite a esa procedencia llegar más o menos oficialmente.
   Pero las trabas de restricciones permanentes de Washington contra La Habana (más de 50 años), nunca fueron óbice para que los norteamericanos disfrutaran de los puros de la isla y se pasearan por salones cubanos.
   Desde hace mucho tiempo, empresarios de ese país se dan saltos a la capital cubana, con el exclusivo propósito de fumar habanos, y en buena parte de los casos, llevarlos de vuelta a sus hogares, para compartirlos con familiares y amigos (pese a las prohibiciones).
   Ahora por tanto, esta fiesta resume, como en otras ocasiones, a los productos de elite de la industria cubana, que también tienen a su cuenta  café gourmet y rones de muy alta calidad, como es el caso del emblemático Havana Club.
   Para la ocasión (este festival), el homenaje correrá sobre las marcas
 H. Upmann, Montecristo y Quai D’Orsay, protagonistas del evento, con presentaciones y catas, pues cada año algunas se enseñorean entre los participantes a la cita (Cuba cuenta con 37 marcas).
   H. Upmann, por ejemplo, mostrará su primera Gran Reserva Cosecha 2011, mientras Montecristo (1935, la más vendida) incorpora a su portafolio una nueva línea completa de productos. De ahí que Montecristo llegará al Festival con la propuesta más Premium y exclusiva de la marca.
  Pero muchas personas asisten al encuentro para visitar las plantaciones occidentales cubanas de tabaco, o disfrutar de copiosas cenas cuyo cubierto cuesta de 300 a 500 dólares, como es el caso de la final, que constituye el acto de clausura más glamoroso de los que se organizan en la isla.
  Y no solo es de los más distinguidos del archipiélago, sino de buena parte del mundo, pues en materia de tabaco y puros, solo existen dos grandes reuniones de mercadotecnia de esa hoja, la cubana y la de las Vegas, Estados Unidos.
  Lo que ocurre, es que la segunda (nombrada Big Smoke) no puede presentar los productos de este país, que para todo entendido que se respete constituyen los mejores de su tipo en el Planeta, por la triple condición de suelo, clima y experiencia de los productores.
   Por tanto, estamos hablando de una reunión, que al margen de festejo, curiosidad para muchos y novedad del sector industrial, representa cultura, tradición, arte y mucho más.
   Durante esa semana, se asocia al tabaco cubano con destacados músicos de la isla, artesanos que confeccionan bellas obras para atesorar los puros (humidores), y un inefable contacto de los participantes con la gente más productiva y humilde de la nación (cosecheros y torcedores).
   De ahí que el cierre o clausura se transforme en todo un acontecimiento al que incluso acuden celebridades cinematográficas, políticos, industriales y líderes de opinión, que aspiran a llevarse el codiciado Premio Habano del Año, especie de Oscar pero de los puros.
   Una verdadera fiesta, que tuvo su antecedente en 1994, precisamente con una cena exclusiva dedicada a los 150 años de la marca H.Upmann, para en 1999 transformarse la  reunión en Festival, cuando los Premios Habano se entregan desde 1995./rfc


viernes, 10 de febrero de 2017

ARTE Y TURISMO EN CUBA Artistas respaldan el atractivo del habanero Hotel Inglaterra







Por Roberto F. Campos

. Uno de los hoteles cubanos con más historia y atractivo refuerza en la actualidad su presencia en el panorama turístico cubano mediante el arte, que remarca su vínculo imprescindible de cultura e industria de los viajes, algo que mucho agradecen sobre todo visitantes europeos.

   El desarrollo de los viajes culturales a Cuba tiene aparejado un interés de las autoridades por establecer un eficiente vínculo entre la industria de los viajes y el arte, con la participación de jóvenes que difunden las maneras de crear de la actualidad.
   De ahí que las pinturas del artista cubano Fabio Manuel tonifican hoy y durante un mes al Hotel Inglaterra, el más antiguo de La Habana, construido en 1875 y que se enseñorea en una bulliciosa área capitalina.
   Ubicado frente al Parque Central, donde se encuentra la estatua del Héroe Nacional cubano José Martí, este establecimiento además de atesorar mucha historia lo conocen los viajeros por un fuerte enlace con la cultura y el arte.
   La responsable de relaciones públicas de la instalación, Ania Mastrapa, reconoció que desde 1994 el Inglaterra impacta por sus presentaciones musicales, literarias y de artes plásticas, con autores cubanos.
   Ahora están las pinturas de Fabio Manuel (La Habana, 1993) en exposición personal nombrada Inmarcesible, ubicada en la galería de arte del establecimiento, detrás del lobby.
   Para el pintor (graduado de la Escuela de San Alejandro, actualmente cursa estudios de arquitectura) el titulo de la muestra responde a algo que no se marchita, no se borra, donde su espiritualidad pretende conectarse con el público.
   Este hotel de tres plantas y 83 habitaciones, tiene la peculiaridad de que en cada uno de los pisos posee decoración apropiada, el primero, más antiguo, con obras en sepia, el segundo agregado en 1886 al edificio, lleva homenaje a celebridades de la pintura cubana.
   Y la último piso, construido en 1914, resalta con fotos a color, y vistas del hotel,  y desde este hacia el entorno.
   El maître allí por 25 años, José Luis Brito, señala el tema de las Carta Menú, cuando desde 1994 apareció dicha iniciativa que permite a pintores destacados del país decorar el documento gastronómico por estaciones.
   Dice que en la actualidad está dedicada a celebridades y la más reciente apunta a los 50 años de la obra literaria Biografía de un Cimarrón del escritor Miguel Barnet, y al Inglaterra y su historia.
   El hotel, explicó, cuenta con el Restaurante El Colonial, el Bar La Sevillana, La Acera del Louvre en el portal y un Grill en la parte alta, donde se sirve preferencialmente comida cubana estilizada, muy pedidos pescados y mariscos.
   La clientela del Inglaterra es de europeos, sobre todo alemanes, británicos, holandeses y belgas, que aprecian de sobremanera la tradición del lugar y el deseo de sus empleados de conectarlo de manera eficiente con la cultura nacional.
   El Hotel Inglaterra, en el municipio de La Habana Vieja, está clasificado como Patrimonio Cultural de la Humanidad y Monumento Nacional. Sus pasillos, decoración y entorno constituyen escenario privilegiado para quienes buscan una estancia en Cuba de cara a la cultura, arte y tradiciones insulares.
/rfc












lunes, 30 de enero de 2017

Año del Gallo también atrae turistas hacia La Habana





Por Roberto F. Campos



La Habana, 30 ene. 2017. El fuerte impacto de la industria de los viajes en Cuba, y en particular en La Habana, se confabula hoy con el recién iniciado Año Nuevo Lunar chino para atraer viajeros de todo el mundo.
  Una fiesta sumamente colorida, posicionó este fin de semana a una multitud descendiente de chinos, a curiosos y muchos turistas que de paso por la ciudad retrataron el acontecimiento.
   Dedicado al Gallo en esta oportunidad, el 28 de enero comenzó el Año Nuevo Lunar o Festival de Primavera, con una demostración de la Escuela Cubana de Wushu en el Barrio Chino de la capital cubana, que sobre todo sorprendió por la habilidad de niños.
   La tradicional Danza del Dragón, los pasos con abanicos y espadas, los movimientos de un grupo grande de personas de la tercera edad, incluidas algunas ancianas de más de 90 años, premió las primeras horas de ese Festival.
   Precisamente, la Escuela Cubana de Wushu, fundada en 1995, y liderada por Roberto Vargas Lee en el corazón del Barrio Chino, desarrolla el Wushu (Arte Marcial Chino).
   Además, esta escuela auspicia la práctica de los Ejercicios Terapéuticos (Jian Shen Qigong), y participa en el rescate de la cultura y las tradiciones chinas, y en la formación de nuevas generaciones.
   El Gallo constituye el décimo animal del zodíaco chino, y es símbolo de bondad, representa la madrugada, el despertar y las personas con este signo son caracterizados como trabajadoras y con talento (cada año chino está representado por un animal, 12 en total).
   En esas estrechas calles, donde ocurrió el inicio de los festejos, también aparece el centro cultural Confucio y otros elementos de la cultura asiática.
   El Año Nuevo chino, es la celebración más importante de las fiestas tradicionales de esa nación. El 28 de Enero de 2017 comienza el año 4715 según el calendario tradicional, que corresponde con el Año del Gallo.
   Es un período de celebraciones, que inicia con el Día de Año Nuevo y termina con la Fiesta de las Linternas, el decimoquinto día del primer mes. Momento de visitas a familiares, comidas especiales y fuegos artificiales.
   Todo el mundo lo celebra, sobre todo durante los tres primeros días del festival (28, 29 y 30 de enero).
   El Barrio Chino de La Habana es todo colorido, con el predominio del rojo, y  restaurantes conocidos en Cuba como Paladares, ofrece al caminante los platillos que imitan lo mejor posible las recetas del lejano país.
  Sin embargo, un estilo muy tropical le inunda, donde se confunden entre los transeúntes extranjeros deseosos por tener de primera mano una novedad.
  Ubicado a pocos metros del Capitolio, entre la calle Amistad y Dragones, resultaba el más grande e importante del Nuevo Continente, y en la actualidad subsiste gracias al espíritu de los descendientes.
   Está compuesto por cuatro o cinco calles pequeñas, la Calzada de Zanja, Calle Rayo, Calle San Nicolás, y la más característica de todas, Dragones.
  Pero este lugar es prácticamente una leyenda que comenzó con los primeros chinos que se radicaron en La Habana en 1858, entre ellos Chang Leng, con una pequeña fonda, y Lam Siu Yi con un puesto de frutas y hortalizas.
   De 1847 a 1874 llegaron a La Habana alrededor de 150 mil chinos, casi todos hombres, los llamados Culíes para sustituir a los esclavos africanos. Pero después, desde 1869 hasta la primera mitad del siglo XX, ocurrieron diferentes oleadas de chinos libres, procedentes de Estados Unidos.
   El Barrio Chino en 1990, inicio su recuperación, con altas y bajas, pero siempre conservando el legado de esa nación asiática, como con los festejos por el Nuevo Año Lunar.
/rfc


















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