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jueves, 12 de abril de 2012

Mi viaje a Honduras (Final). Mayas 2012: ¿termina o recomienza el mundo?


Calendario Tzolkin



Por Roberto F. Campos

. ¿Terminará la existencia humana realmente en diciembre de 2012? ¿Los Mayas tendrán razón o sencillamente se trata de un problema de interpretar correctamente las profecías de esa cultura?

Sin afán de tener la última palabra, que nadie posee, y luego de gran cantidad de escritos, eruditos o no, sobre las profecías Mayas, pretendo simplemente una introspección lo más cercana posible a la realidad.
Quizás estos augurios deban examinarse a partir de la alusión al pesimista y el optimista, cuando el primero ve el vaso medio vacío y el segundo medio lleno.
Por un lado, está la premonición de que el mundo se terminara en diciembre próximo, y quizás si vamos a aludir a los desequilibrios provocados al planeta Tierra por sus habitantes, no tendríamos que ser muy matemáticos para tal augurio, quizás no tan inmediato.
Pero de lo que se trata frente a los Mayas y su sabiduría es interpretar correctamente lo que en su momento determinaron como un posible final.

Los Mayas y sus estudios.

Hace poco tuve la oportunidad de visitar Honduras, uno de los países que albergaron a los Mayas, y aunque por desgracia no pude visitar Copan Ruinas, la parte que a esa cultura allí les toca, si pude apreciar el espíritu de los pobladores sobre las profecías.
Por un lado, como un esbozo muy comercial, las autoridades turísticas aspiran a que tal desasosiego atraiga más turistas, y de alguna manera paliar la mala publicidad que la inseguridad y el narcotráfico pueden traerle a esa nación centroamericana.
Sin embargo, todo está muy vinculado, tanto en Honduras, como en el resto del mundo, pues aunque muchas naciones gozan de una propaganda satisfactoria, no es menos cierto que la inseguridad, el peligro de guerra e intolerancia es algo que nos toca a todos de alguna forma.
Y un ejemplo, digamos “humorístico”, lo constituye la anécdota de un colega peruano que me contó ser asaltado no precisamente en las calles de algunos de los países más inseguros, sino en Madrid, cuando caminaba sin preocupación alguna. De ahí que a todos nos toque.
Traigo a colación este anecdotario, pues precisamente de lo que tratan las profecías Mayas es de cómo interpretarlas, para algunos el fin del mundo, para otros el recomienzo, partir de 0, pero solo si la humanidad es capaz de reinventarse frente a los desequilibrios.

Tendencias y filosofía

Relatan los expertos que el calendario Maya era un sistema complejo, integrado a su vez por varios calendarios con interacción entre sí, desde el punto de vista religioso regía toda la vida social.
Ese calendario estipulaba los momentos de cosecha, la guerra, y la vida de los mayas.
Sus eruditos poseían unos amplios conocimientos matemáticos y de astronomía, que aun en la actualidad asombran a los más entendidos.
En esencia, los mayas empleaban tres calendarios que funcionaban a la par, a partir de sus enlaces. Mencionan como el primero al calendario Tzolkin, sagrado, de 260 días, con 20 meses.
Le seguía el calendario civil nombrado Haab, de 365 días, con 18 meses de 20 días, más cinco días adicionales; y luego estaban los calendarios de cuenta larga, imprescindibles para fechas exactas y para sucesos a más largo plazo.
Este último calendario inicia desde el comienzo de la existencia humana que para los Mayas era el 11 de agosto de 3114 y para organizar mejor esa cuenta, el calendario se dividía en ciclos nombrados Baktun.

Calendario Maya
Y este es el que nos ocupa, en particular el baktun 13, o por lo menos nos atañe desde 2009 cuando comenzó la atención sobre el fin del mundo. Comenta el presidente de la Cámara de Turismo de Honduras, Epaminondas Marinakys, que las sombras ayudaban a los mayas.
Las sombras que les permitían hacer sus mediciones con la mayor exactitud posible, a partir de determinados puntos y esquelas.
Por tanto, la “afirmación” alude al 21 de diciembre de 2012 porque se espera que acabe el baktun 13.

Calendario Haad
Este tipo de alusión se apoya en el Monumento 6, una columna de piedra en el sitio arqueológico Tortuguero en Tabasco, México, pero contraproducentemente no se encuentra completo, y por tanto la interpretación de los expertos siempre es fragmentada.
Sin embargo, los estudiosos examinan una y otra vez durante los más recientes años lo que queda de esa pieza y una de las interpretaciones más recientes fue la causa del revuelo.
Un estudio de Stephen Houston de la Universidad de Brown y David Stuart de la Universidad de Texas en Austin, en 1996, llevó al origen de los temores.
Como resultados parciales, una de esas piezas podía decir que al final del baktun 13 un dios bajaría del cielo, ello se corresponde con el 21 de diciembre, a la sazón solsticio de invierno. Ese estudio fue captado por muchas personas y tendencias hasta magnificarlo.
Sin embargo, otras fuentes consideran que no se trata del fin del mundo, pues los mayas pensaban en el tiempo como un concepto cíclico, cuando los eventos se repetían a través del tiempo.
Por lo tanto, solo significa el fin del baktun 13, el fin de un punto y el comienzo de otro. Incluso los propios Stuart y Huston volvieron sobre sus estudios y consideraron que probablemente lo allí expuesto no significa ninguna profecía.
Ese hecho aún pervive y provoca oleadas de turistas hacia la ruta maya compuesta por México, Guatemala, Belice y Honduras, hasta el punto de que algunos directivos turísticos razonan, “bueno si se acaba el mundo vengan a terminarlo con nosotros en estos sitios”.
Ahora bien, para algunos son siete profecías y la primera señala:
“El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo…”
Un ciclo de profecías en miles de años guarda una aseveración que quizás no nos lleve a desaparecer este 21 de diciembre, pero si nos alerta sobre el futuro inmediato.
Obsequio a visitantes distinguidos en Honduras

Las otras profecías no distan muchos de la primera, a la sazón en cuanto a determinar el vínculo de la realidad con el ser humano, la necesidad de reinventarse uno mismo a partir de los sinsabores.
Esa primera profecía habla de que a partir de 1999 quedan 13 años para realizar los cambios de conciencia y actitud. Entonces ¿Realmente vamos a desaparecer? ¿Cambiamos nuestra actitud?
Muchos de estos elementos aparecen en Internet, en los libros, revistas, en medios digitales como DVD, (http://www.profecias-mayas.com/segunda_profecia_maya.htm, www.hondurastips.hn), pero el ser humano ama la vida, por lo menos la mayoría de las criaturas.
De ahí, que durante mi viaje a Honduras, apreciara más bien por un lado un respeto absoluto a la conciencia de los Mayas, y por el otro la comprensión de que se trata del fin de un período y el inicio de otro.
Sin embargo, ¿realmente el ser humano moderno puede reinventarse fuera de guerras, inseguridades, intolerancias y otros puntos que todos entendemos como desfavorables?
Y si los mayas fueron tan sabios, ¿conocían que para esta fecha la humanidad sería incapaz de resolver sus problemas más acuciantes y de esa manera escapar del holocausto? ¿Se trata de un mensaje optimista o un mensaje pesimista?
Todo parece indicar que el estudio de nuestros predecesores siempre nos deparó el miedo a la desaparición, no sería esta la primera ocasión, pero siempre el mensaje de los antiguos lleva a un mismo punto, independientemente de las fechas concretas: reinventarnos.
Ese punto está en la reflexión profunda de la humanidad acerca de sus problemas con la finalidad de que todas estas profecías queden en el simple atractivo turístico, el interés por tradiciones y cultura, aunque sigan latentes las cruentas verdades del día a día.
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