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martes, 8 de febrero de 2011

Redes sociales: ¿Reinado de hackers, hippies electrónicos o visionarios?




Por Roberto F. Campos

. Con la puesta en el mercado del filme The Social Network (La red social) y la amplia difusión de este mecanismo electrónico para el contacto entre personas y empresas, el mundo digital cobra un nuevo significado y augura potencialidades indiscutibles para el futuro.

Cuando ya muchos elementos de ciencia ficción están sobrepasados en la realidad, hoy las redes sociales ocupan un lugar preponderante en el vínculo usuario-Internet, y acapara la atención de tecnólogos y filósofos.
Algunas aproximaciones iníciales al tema dan a Facebook como la red más recurrente y su historia, recreada en la película del cineasta estadounidense David Fincher, podría pensarse como el eslabón más definitivo, aunque mucho camino hubo que recorrer.

Una historia de rápida marcha

La red social, además de una película nominada a ocho premios Oscar en 2011, puede tender a la confusión y pensarse en un camino muy reciente, pero no es así.
Los expertos consideran que el verdadero origen radica en Berkeley, California, Estados Unidos, durante los años 60 y 70 del pasado siglo, cuando para algunos esta es la tierra natal de tal telaraña digital.
Facebook, al frente de otra larga lista de proveedores del servicio, como Twitter, o Flickr, en el caso de las fotos, por poner solo estos ejemplos, tiene su paso desde 2004, pero a partir de iniciativas de mucho más atrás.
Citado por la BBC, el informático Lee Felsenstein narra cómo en 1973 instaló un ordenador junto a una cartelera de música, con servicio analógico.
Después de esa experiencia invitaron a transeúntes, sobre todo estudiantes universitarios, para escribir un mensaje en la computadora. Y lo interesante, es que se trataba de la oportunidad para alguien que no fuera científico de usar una de estas máquinas.
La fuente señala que pese a imaginar reticencias a las computadoras, estás invadieron la mente desde ese inicio como un dominio de la contracultura.
Esa cartelera electrónica provocó un verdadero furor entre los jóvenes que pudieron usar el ordenador con el fin de buscar anuncios y pronto el artefacto estaba lleno de mensajes, desde alguien para promover sus poemas, citas para conciertos y discusiones.
El proyecto se llamo Memoria de la Comunidad y sobrevivió durante más de una década, y logró alguna expansión hacia San Francisco. Pero solo en 1980 la vida de esta idea fue “en línea”.
Esa contracultura llegó entonces a Well, otra comunidad de California, como especie de matrimonio de hippies y hackers interesados en la cibercultura.
La iniciativa alió a hackers, hippies y escritores de la bahía de San Francisco en conversaciones en línea sobre diversos temas. Pero la motivación también apareció en el Reino Unido, con más o menos pensamientos similares de compartir ideas, carteles, y citas.
Otro intento lo protagonizó David Bohnett, creador de Geocities, con una idea por el estilo 1980, éxitos en 1990 sin lograr consolidarse. Sin embargo, habría que esperar aun por adelantos tecnológicos más facilitadores del ansia de contacto del ser humano, en este caso electrónico y de alcance global.

Facebook al frente

Con el desarrollo de estas ideas, y las necesidades de comunicación en un mundo cada vez mas entrelazado, llegó el desarrollo de la computación, el auge de Internet y entonces marca febrero de 2004 como la presentación de Facebook, creado por Mark Zuckerberg y fundado por Eduardo Saverin, Chris Hughes, Dustin Moskovitz y el propio Zuckerberg (www.facebook.com).
Esta iniciativa trata de un sitio Web de redes sociales con inscripción gratuita que permite a los usuarios una concatenación a la manera de telaraña, para facilitar contactos y conocer otras personas.
Sin embargo, no solo se trata de un juego de muchachos, sino que las empresas y los principales medios de prensa, emplean este servicio social para colocar sus ideas y propiciar discusiones de diferentes tipos, hasta el punto de adjudicársele potencialidades políticas.
Originalmente Facebook era un sitio para estudiantes de la Universidad de Harvard, pero en la actualidad ya expandió sus redes por todo el mundo.
A mediados de 2007, en un inicio solo en inglés, amplió su radio de acción y presento versiones en francés, alemán y español, para impulsarla fuera de los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.
Para julio de 2010 Facebook ya contaba con 500 millones de miembros y traducciones a 70 idiomas.
La estructura principal de esta red social la componen más de 50 mil servidores a partir de distribuciones del sistema operativo GNU/Linux, aunque usuarios de todos los tipos de sistemas operativos acceden a ella.
Creada en Harvard, actualmente la compañía tiene sus oficinas en Palo Alto, California y la idea estuvo en crear una comunidad basada en la Web para compartir gustos y sentimientos.
En la actualidad, pese al reinado de Facebook, enfrenta la competencia por una buena tajada en este creciente mercado, y compite por el éxito con empresas de tanto renombre como Google o MySpace.
Luego de varios devaneos y combates comerciales, datos de Internet señalan que la más reciente inyección de capital a Facebook (27,5 millones de dólares) provino de Greylock Venture Capital (fondo de inversión con fuerte vínculo con la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, CIA) –indicó en su momento el diario The Guardian.
Facebook, además ofrece como servicios la Lista de Amigos, Grupos y Páginas, Muro, Fotos (aparecen cinco mil millones de fotos de sus usuarios), Regalos, Aplicaciones y Juegos.
La pagina Alexa.com, señala que Facebook subió del puesto 60 de los más visitados al número 7 en solo un año, y en la actualidad está en la segunda posición.
Y como colofón, la película The Social Network fue estrenada el 1 de octubre de 2010, basada en el libro Multimillonarios por accidente de Ben Mezrich.
Sin embargo, para algunas fuentes autorizadas, existen peligros, dado el ámbito tan amplio entre niños, adolescentes y jóvenes, los efectos psicológicos, las políticas de privacidad y el cambio de hábitos intelectuales.
Este puede ser un final abierto para una película cotidiana que tiene mucho que deberle a la electrónica y a la digitalización, a favor de un futuro casi de ciencia ficción, pero en medio de peligrosos atisbos de guerra y globalización cultural.
rfc/
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