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sábado, 9 de julio de 2011

Medicina y Sociedad en Cuba. Curación de la Hiperhidrosis: ¿Magia o dedicación científica?

Reunión del equipo de cirujanos del Hospital




Por: Roberto F. Campos
Fotos: Dr. Varea y el autor

. La excesiva sudoración de manos y pies constituye para muchas personas un padecimiento preocupante y molesto, pese a carecer de riesgos mortales. Cuba se suma al enfrentamiento de este tipo de enfermedad para facilitar, sobre todo a adolescentes y jóvenes, una vida plena, tal y como lo demuestra el esfuerzo de los médicos en el Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán de La Habana.

El desarrollo médico, y la aplicación de técnicas y tecnologías modernas con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los seres humanos, tienen una constante preocupación en hospitales cubanos de la mano de expertos con muchos años de experiencia.
Ese es el caso del tratamiento y curación, de una molesta enfermedad nombrada Hiperhidrosis, que afecta tanto a manos como a pies, y cuya cirugía pone una perspectiva satisfactoria en muchos pacientes aquejados del mal.
Entre los ejemplos recientes de indagación, colaboración profesional y éxito frente a la Hiperhidrosis, se encuentra el trabajo del cirujano José Antonio Hernández Varea, del Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, de La Habana.
Esta instalación, ubicada en la Avenida 26, frente a la conocida Ciudad Deportiva y la Fuente Luminosa capitalina, enfrenta dificultades de muchos tipos dada la condición económica del país, a partir de un esfuerzo de su equipo médico que garantiza la seguridad de centenares de pacientes con intervenciones quirúrgicas.
Entre los males que combaten sus galenos, se encuentra la Hiperhidrosis, que pese a no comprometer la vida de los pacientes si significa un mal sumamente molesto, sobre todo para adolescentes y jóvenes, en su relación social, en su nexo con otras personas.

Un camino de ciencia y seguridad vital

El Doctor Varea, explica a este periodista que la enfermedad obliga a los pacientes a tener siempre a mano una toallita que les permita secar el goteo de las manos (también existe la extremada sudoración de los pies).
Se trata de una afección de la cadena ganglionaria simpática que genera una sudoración excesivamente llamativa.
Este goteo se hace frecuente y copioso, por lo que significa una barrera en cuanto a las relaciones interpersonales, a la hora de realizar un saludo o dar la mano a alguien.
Existen diversas formas de tratarla, pero hasta el momento la más efectiva es la quirúrgica.
Recuerda que hace dos años participaron en un taller con el profesor José Manuel Hernández Gutiérrez, especialista en I Grado en Cirugía General del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso (Hospital Luis de la Puente Uceda), donde apreciaron detalles que les permitieron iniciar el ciclo de operaciones de la Hiperhidrosis.
En marzo de 2009, comenzaron en el Hospital Albarrán esta intervención a una joven estudiante de enfermería. La faena (Simpatectomía Toroscopica) consiste en trabajar en la cadena ganglionaria simpática.
La Hiperhidrosis consiste en un trastorno del sistema nervioso autónomo, del que no tenemos control, en acciones –por ejemplo- como respirar.
Sin embargo, no se considera una afección meritoria, y durante mucho tiempo se vio como una afección relacionada con la estética, pues abarca aproximadamente un dos por ciento de la población de la capital cubana (con un total de unos dos millones de habitantes).
Hiperhidrosis, una extrema sudoración
Esta enfermedad benigna, está relacionada con la hiperactividad del sistema nervioso simpático como una alteración cromosomal, aunque se desconoce la causa que la genera; generalmente aparece desde la infancia y tiene que ver con la herencia.
Dicho tipo de estudio de cromosomas es muy caro, y por la escasa incidencia en la población de esta enfermedad, que además se considera benigna, la relación costo-beneficio hace poco probable que en un futuro previsible se desarrolle un estudio genético al respecto.
Por demás, la Simpatectomía (así se denomina este tipo de operación) se aplicaba en sus orígenes en enfermedades relacionadas con poca irrigación de sangre, con calambres que comprimen las manos y pierde la irrigación.
La intervención en sí, significa una incisión entre costilla y costilla, separarlas para llegar a la cadena y por ello, la cirugía de mínimo acceso facilita el proceder.
El iniciador de la Toroscopía fue el sueco Hans Christian Jacobeus (1879 - 1937), figura relevante de la laparoscopia, y quien realizó desde 1923 sus primeras intervenciones en unos 40 pacientes.
Para el mínimo acceso, que en la práctica comienza a tener fuerza en Cuba en los años 90 del pasado siglo, los primeros en emplearlo fueron los gastroenterólogos, mediante los endoscopios; antes ya se había usado en la esterilización de las trompas en la mujer.
Cada paciente requiere un meticuloso estudio
Y su más impactante empleo, fue en la extirpación de la vesícula mediante un proceso nombrado Colecistectomía.
Sin embargo, este tipo de cirugía, ya tiene su personalidad propia, de la mano de los adelantos tecnológicos y la introducción de pantallas e instrumentos quirúrgicos, muchos de ellos desarrollados por las necesidades de cada cirujano.
Estamos hablando de un telescopio de óptica rígida, compuesto por un sistema de lentes de entre cinco y 10 milímetros de diámetro, al cual se acopla un medio de iluminación generado por una lámpara de gran intensidad, trasmitido por fibra óptica a través del cual se puede mirar directamente.
Habitualmente, se acopla a este sistema una cámara de vídeo que permite visualizar las imágenes con gran precisión y ampliarlas a razón de 20 veces su tamaño real, para realizar las intervenciones quirúrgicas, proceder que cada día se extiende más y permite una menor invasión al cuerpo humano, con más rápida recuperación.
Este tipo de cirugía es ambulatoria, cuando el paciente puede regresar a su casa en el mismo día o al siguiente, después de aplicarse la intervención.
Tal práctica ayudó en mucho a resolver la Hiperhidrosis. Con incisiones debajo de ambos brazos, en una operación con anestesia general que puede durar aproximadamente, todo el proceder, unos 45 minutos.
Como tratamientos alternativos para la Hiperhidrosis, los galenos emplean sustancias astringentes, para secar las manos, o la inyección de toxina botulínica, la misma que se suministra para disminuir arrugas, pero además de durar el efecto del tratamiento solo unos meses, es muy doloroso.
También se pueden realizar sesiones de fisioterapia al sumergir las manos en baños galvánicos durante 30 minutos, con una efectividad temporal.
Consulta sobre Hidrosis Palmar previa a cirugia
A estas maneras se suman tratamientos con sustancias vegetales o consultas psicológicas y encuentros con el dermatólogo, pero los mejores resultados parten de una remisión a la cirugía por mínimo acceso.
Este tipo de práctica puede enfrentar riesgos, como toda cirugía, por los espacios y órganos cercanos a donde hay que hacer las incisiones, pero todo el proceder se le informa al paciente, quien debe firmar su consentimiento a partir de conocer los peligros.
Una molesta enfermedad
Por lo general, en el hospital Albarrán los pacientes oscilan en edades de 17 hasta 48 años, quienes se intervienen luego de un pormenorizado estudio que descarte enfermedades concomitantes.
Este tipo de intervención quirúrgica se hace en la actualidad en todos los países, con realce de las labores del médico de Taiwán Chien Chi Lin, con una gran cantidad de casos atendidos cada año.
En Cuba se realiza no solo en la capital del país, sino en hospitales del interior, como en la occidental provincia cubana de Pinar del Rio, con excelentes resultados.
Desde marzo de 2009 hasta la fecha, el equipo del doctor Varea operó a unos 35 pacientes, y dado que se hacen dos intervenciones en cada sección anestésica, representan alrededor de 70 Simpatectomías.
Para cada operación trabaja un equipo que incluye cirujano, anestesiólogo, enfermeras, en ciertos casos clínicos, a partir de interconsultas con dermatomos y otros especialistas necesarios en cada caso.
Acompañan a Varea en este esfuerzo en el Hospital Albarrán, la doctora Concepción, Iris Soberón, Mario Cremata, Lenia Rodríguez, Leandro Pérez, e incluso aplican la cooperación interhospitalaria con el galeno Juan Ramón Cruz, del Hospital Nacional, en la capital cubana.

Un médico de gran experiencia

El Doctor José Antonio Hernández Varea es cirujano, especialista de II Grado y Profesor Auxiliar de cirugía general, graduado como médico general en 1984, en el propio Hospital Albarrán, y luego ejerció 16 años en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Durante su período militar, estuvo al frente de los servicios médicos de una unidad de logística. Comenzó la residencia de cirugía en el segundo lustro de los 80 y terminó en 1992 la especialidad de cirugía general en el Hospital Militar Central Dr. Carlos J. Finlay.
El Dr. Varea en una de sus consultas

En 2001 se desmoviliza del ejército y vuelve al Hospital Albarrán para alcanzar la categoría de II Grado en la especialidad; y en diferentes etapas asumió la jefatura de servicios de cirugía y la vicedirección quirúrgica del hospital; en la actualidad se desempaña como Jefe del Servicio de Cirugía de esta instalación.
Ahora realiza investigaciones para defender su tesis de Máster con un
proyecto de educación quirúrgica para la formación del médico general básico y que puede servir de ayuda a los médicos generales en condiciones difíciles de ejercicio de la medicina. Ya son muchos sus alumnos, tanto cubanos como extranjeros, que recibieron sus enseñanzas.

Albarrán, nombre emblemático de la medicina cubana y mundial

El nombre que lleva el Hospital en el que trabaja el Dr. Varea es emblemático. Se trata de un urólogo de renombre que introdujo una modificación importante al cistoscopio, hasta el punto que esa innovación aun se emplea en la medicina moderna.
Médico cubano Joaquín Albarrán Domínguez (9 de mayo de 1860 - 17 de junio de 1912).Su obra científica en el campo de la Urología lo consagra como uno de los más importantes especialistas de esa disciplina a escala mundial; vivió entre dos siglos y aunque en el XIX cimentó su prestigio, sus obras más reconocidas dentro del terreno de la urología, las que hicieron de él un autor de referencia obligada por largo tiempo, vieron la luz en París a principios del siglo XX.
Ya en 1892, a los 42 años, tenía en sus manos el título de profesor agregado y en 1894 el de cirujano jefe de los hospitales de París. Por último, en 1898 se le designa vicepresidente de la Sociedad Francesa de Urología.
Entre sus aportes al instrumental médico se encuentran la llamada Uñuela de Albarrán, que presentó a la Academia de Medicina de París en 1897, un aparato con el cual se puede sondear los uréteres mediante un catéter hasta el riñón, y resolver por esta vía la cura de la tuberculosis renal.
Una enfermedad muy incómoda

Simpatectomía

La simpatectomía es una operación que se realiza bajo anestesia general y que resecciona (corta) algunos de los ganglios de la cadena del sistema simpático ubicada al interior del tórax, en paralelo a la columna vertebral, para dar solución a la hiperhidrosis o sudoración.
Según estudios de la Asociación Iberoamericana de Cirugía Torácica, los pacientes operados antes del año 2000 son los que más quedaron inconformes por la técnica que se empleaba entonces, modificada hasta lograr, en la actualidad, un porcentaje de satisfacción que supera el 90 por ciento.
Esta cirugía se practica de manera ambulatoria; es decir, el paciente se va el mismo día para su casa sin quedar hospitalizado, y se alcanza un 99 por ciento de efectividad para aliviar totalmente la sudoración profusa en las palmas de las manos, más de un 90 por ciento para la sudoración facial y más de un 80 por ciento para la sudoración axilar; el resultado es inmediato y definitivo.
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