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jueves, 17 de abril de 2014

Delfines, amigos que enaltecen al turismo de Varadero




Por Roberto F. Campos
 
Varadero. Cuba. Los delfines son criaturas sumamente interesantes, con un impacto significativo en quienes toman baños con ellos, o simplemente los viajeros que observan sus piruetas, como ocurre en el balneario cubano de Varadero.
   Distante unos 140 kilómetros hacia el este de La Habana, la capital de Cuba, este balneario constituye no solo el principal polo de sol y playa del archipiélago, sino de todo el turismo insular.
   Se trata de una playa con unos 20 kilómetros de arena muy fina, mucha hotelería y servicios gastronómicos o de entretenimiento, y un delfinario, operado por el Grupo Palmares del Ministerio de Turismo (Mintur).
   La playa se encuentra en la Península de Hicacos, una lengüeta de tierra que por un lado incluso tiene cara a la Bahía de Cárdenas y en sus extremos, muestra una serie de cayos que significan el extremo más al norte del país, sitio de parada de piratas y barcos (Varadero).
 
DE DELFINES Y GUSTOS POR LA NATURALEZA

   El delfinario de Varadero representa un contacto sensacional con la naturaleza, a partir de peces sumamente inteligentes que ayudan a los seres humanos, tanto a aliviar el estrés, como a pasar unas jornadas sumamente agradables.
  Boris García es médico veterinario en ese delfinario y con gusto explica sus experiencias tanto a periodistas que le interrogan, como a visitantes interesados en detalles.
   Recuerda que ese delfinario responde a una inversión de un millón de dólares, sobre todo en materia de trabajos para adecuar la laguna interior donde se encuentra y para propiciar las mejores condiciones posibles a los delfines.
   A partir de dicha inversión, dijo, también se facilitó el mejor acceso de los visitantes a las plataformas y al sistema de nado con delfines, show y nados interactivos, sobre todo en casos de tratamientos médicos o de calidad de vida.
   En 1984 comenzaron las obras de esta iniciativa en áreas donde se encuentra en estos momentos el Varadero Golf Club, el único terreno para este tipo de deportes con calidad internacional en Cuba.
   Por tanto, se traslada el delfinario a la Laguna Chapelín, que para ese entonces pertenecía a áreas de un campamento de pioneros, y era su base náutica.
   En esa propia laguna comienzan entonces en 1996 los trabajos, en inicios de una manera rudimentaria, pues el lugar carecía de las condiciones para tal propósito.
   Poco a poco, comenta el experto, se trasladaron los equipos y medios del delfinario para su nueva ubicación, la actual, pero fue necesario de manera previa acondicionar un lugar que tenia sobreexplotación y podía dañar a las criaturas acuáticas.
   Por otro lado, la cantidad de visitantes al delfinario creció notablemente y por tanto fue necesaria la inversión que acondicionara correctamente ese escenario.
   Actualmente, comenta el veterinario, el delfinario cuenta con un sistema novedoso, todo de aluminio oxidado, trabajo previo de oxidación para mantenlo libre de mantenimiento y con garantía por 15 años.
   El sistema imita a madera, con 75 por ciento de madera y 25 por ciento de plástico PVC, resistente al agua y los ácidos, pues aunque no se emplean productos químicos agresivos, si es necesario usar cloro.
   Además se trata de un sistema de pontones y pasillos que enfrentan de buena manera el sol, la lluvia, el salitre y tiene una mayor durabilidad.
   El delfinario cuenta con cuatro plataformas de nado con delfines, cada una con dos individuos para atender a grupos de ocho a 10 personas, que es la norma para no afectar a los animales.
   Agrega que cuatro veces al día organizan los nados con delfines para cada una de las plataformas, en diferentes horarios con dos horas para estos mamíferos, y permitir su recuperación.
   En total, el delfinario cuenta con 13 del tipo Nariz de Botella (Tursiops truncatus, nombre científico), y de esa cifra 10 nacieron en cautiverio.
   Relata que en total nacieron 22 allí, y se lograron 18, cifra bien difícil por las características de estos peces, y el resto de los logrados se repartieron en otros delfinarios cubanos del Grupo Palmares.
   Además exhiben un show de delfines, con saltos, pelotas y otros trucos a las 11:00 y 15:30 horas, a un precio de 15,00 pesos cubanos los adultos y cinco los menores (equivalente de manera oficial a igual cantidad de dólares).
   Con la finalidad de promover la entrada de los lugareños, ese precio preferencial es para los cubanos, mientras los visitantes extranjeros abonan igual cantidad en CUC (divisa cubana), para facilitar los mantenimientos y cuidados.
 
EL DELFIN NARIZ DE BOTELLA Y SU MUNDO (DATOS)

   Los animales del delfinario de Varadero son sumamente curiosos, y pertenecen a la especie Mular o Delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), cetáceo odontoceto de la familia Delphinidae.
   De las más de 30 especies de delfines que existen, es la más común y más conocida de la familia, debido a ser muy sociales. En la vida salvaje viven en grupos de hasta 12 criaturas.
   Frecuentemente surcan la estela dejada por los barcos y, se acercan a los nadadores. Habitan en mares cálidos y templados de todo el mundo, y pueden encontrarse en todos los océanos, menos en el Ártico y el Antártico.
   Los delfines mulares nadan de cinco a 11 kilómetros por hora, y en tramos cortos pueden alcanzar 35 kilómetros por hora, o 21 nudos.
   Cada cinco u ocho minutos, los delfines tienen que salir a la superficie para respirar a través de su espiráculo. Su sueño es ligero y los investigadores consideran que las dos mitades de sus cerebros se turnan para dormir y despertar.
   Los delfines mulares viven normalmente en grupos llamados vainas de unos 12 animales. Varias vainas pueden constituir grupos más grandes de cientos de delfines.
   Como anécdota, en noviembre de 2004, en Nueva Zelanda, un gran tiburón blanco se acercó a tres salvavidas, a 100 metros de la costa, cerca de Whangarei. Un grupo de delfines, detectando el peligro, se reunió y protegió a los nadadores por 40 minutos.
   Sin embargo, los delfines son depredadores, y demuestran comportamientos agresivos, sobre todo en luchas entre machos por las hembras y agresión a tiburones. Los machos logran la madurez sexual a los 11 años, y las hembras a los 12.
   Los mulares hembra viven cerca de 40 años y los machos 30.  La alimentación es costera, a partir de peces e invertebrados de zonas litorales y sublitorales, y más curioso es su sistema de ecolocalización, similar al sonar.
rfc/













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