QUINTAESENCIA CUBA. Bitácora sobre Turismo, Viajes, Curiosidades y Sugerencias. Textos y fotos: Roberto F. Campos Correo: rcamposster@gmail.com rfc@prensa-latina.cu
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viernes, 29 de mayo de 2026
La Habana, una parte de ella por estos días. Por Roberto F. Campos
domingo, 16 de noviembre de 2025
NOVEDADES TURÍSTICAS El Templete, donde surgió la capital de Cuba Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.
NOVEDADES TURÍSTICAS
El Templete, donde surgió la capital de
Cuba
Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.
La Habana. 16 de nov.2025. El Templete
es un monumento muy particular por constituir el lugar donde surgió La Habana,
la capital cubana, y hoy centro de atención de muchos turistas interesados en
la historia y cultura de este país.
Por demás, es un espacio muy bonito y fotogénico que atrae la atención
de los transeúntes y donde cada año en fecha de la fundación de la ciudad (16
de noviembre de 1519) las personas le dan vueltas a una ceiba de su patio, como
elemento religioso y tradicional.
El Templete es una edificación de marcado carácter histórico, situada en
la Plaza de Armas de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad.
Su construcción data de 1827, a partir de los planos del coronel Antonio
de la Torre y bajo la dirección del Regidor Francisco Rodríguez y Cabrera.
Fue erigido a propuesta del gobernador y capitán general de Cuba,
Francisco Dionisio Vives, en el lugar donde se cree se fundó la Villa de San
Cristóbal de La Habana en 1519.
La villa primigenia de San Cristóbal de La Habana fue fundada en 1514,
originalmente a orillas del río Mayabeque (el lugar exacto del asiento es aún
desconocido). Después se asentaría definitivamente en la costa norte, en la
Bahía de Carenas, hoy de La Habana.
El Templete, según expertos fue la primera construcción de carácter
neoclásico de La Habana, y una de las obras civiles que más influyó en la
arquitectura de Cuba.
Este monumento tiene la forma de templo dórico griego. La fachada está
conformada por un pórtico de seis columnas dóricas, sosteniendo un friso
decorado, y un frontón prominente con una inscripción conmemorativa de la
inauguración.
La contrafachada tiene cuatro pilastras con capiteles dóricos y otros
adornos decorativos, techo plano y cornisa amplia, zócalos áticos y los pisos
interiores están hechos de mármol.
En el interior del recinto se encuentran un busto de Cristóbal Colón y
una ceiba.
En los jardines se encuentra la Columna de Cajigal en honor el
gobernador español que mandó a construirla en 1754, al morir la primera ceiba
plantada.
Sobre esa columna hay una imagen de la Virgen del Pilar, patrona de los
navegantes españoles. En la base se observa un busto de mármol del adelantado
Hernando de Soto, primer gobernador de la villa de San Cristóbal de La Habana.
Como todo lugar y monumento de este tipo cuenta con mitos, por lo que
todos los años cada víspera del 16 de noviembre, fecha en que fue fundada la
ciudad, el lugar es testigo de una peregrinación de cientos de habaneros que
dan tres vueltas a la ceiba y echan una moneda a sus raíces y en silencio,
formulan un deseo.
A mediados del siglo XVIII murió la primera ceiba y fue reemplazada
varias veces hasta llegar a la actual.
Ubicado actualmente en Baratillo e/ O’Reilly y Enna, Plaza de Armas,
La Habana Vieja, esta edificación, se encuentra en el Centro Histórico de La
Habana Vieja declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1982.
Su belleza y significación las tomaron en cuenta en la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) al
declararla como tal.
La primera misa, en 1519, se ofició debajo de una ceiba existente en el
lugar. En el Siglo XIX fue construido el edificio junto al árbol, que con el
paso lógico de los siglos fue necesario sustituir y renovar.
El edificio fue decorado interiormente con tres murales del pintor
francés Juan Bautista Vermay, quien fuera fundador de la Escuela de San
Alejandro de La Habana.
Las obras culminaron con su inauguración el 19
de marzo de 1828, en homenaje a la reina Josefa Amalia, esposa de Fernando VII.
En su interior se colocaron tres grandes lienzos realizados por Vermay,
que representan una advocación a la primera misa, el primer cabildo, y un
lienzo central –pintado con posterioridad- donde aparece una escenificación del
acto de bendición del lugar y la misa del obispo de Espada.
Misa en presencia del Capitán General, la aristocracia y altos
funcionarios del gobierno colonial.
Como curiosidad, la mencionada Columna de Cagigal consta de tres caras,
que representan la división territorial en tres provincias de la colonia.
En lo alto lucía una imagen de la virgen del Pilar. En ella estaban
inscritos dos textos, uno en latín y otro en castellano antiguo.
Este último decía: Fundóse la villa (hoy ciudad) de La Habana el año de
1515, y al mudarse de su primitivo asiento a la ribera de este puerto el de
1519, es tradición que en este sitio se halló una frondosa ceiba bajo de la
cual se celebró la primera misa y cabildo: permaneció hasta el de 1753 que se
esterilizó.
La inscripción latina fue sustituida en 1903, al restaurarse la columna,
por otra cuyo texto es una versión del antiguo.
La hizo el doctor Juan M. Dihigo, a la sazón profesor de latín de la
Universidad de La Habana y reza: Detén el paso, caminante; adorna este sitio un
árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y
antigua religión de la joven ciudad.
Con motivo de la construcción del Templete, el obispo Juan José Díaz de
Espada hizo erigir a sus expensas, muy cerca del edificio, un busto en mármol,
con su pedestal.
Agregado además el primer Gobernador de La Habana, el adelantado,
conquistador y explorador Hernando de Soto, una obra de 1827 de autor
desconocido y pobre ejecución que aún se conserva.
Dentro del recinto cerrado por las verjas que circundan el Templete
quedaron incluidos ese busto, la ceiba y la columna de Cagigal.
REMODELACIÓN Y VIGENCIA
Para noviembre de 2017 se le practicó una remodelación. Elementos
valiosos del conjunto son también la cerca de lanzas de hierro terminadas en
puntas de bronce, con pilares rematados por copas con piñas, lo que introduce
un toque tropical en la concepción neoclásica.
Y como complementos la columna de presencia barroca y la ceiba, árbol
bajo el cual la tradición sitúa la celebración de los hechos que se conmemoran.
Con motivo del aniversario 498 el 16 de noviembre de 2017 al recinto de
El Templete le fue restituido su espacio original, se amplió siguiendo la
huella arqueológica.
También fueron restaurados los cuadros originales de Jean Baptiste
Vermay. En esta celebración el doctor Eusebio Leal Spengler (1942-2020) ,
Historiador de la Ciudad, expresó:
La Habana es ahora y será, sin lugar a dudas, más bella. Vengan
ciclones, vientos, proscripciones y encierros, siempre seremos capaces de
salir, romper el muro y salir adelante. Esa es la historia del árbol y es la
historia de nosotros. Es como el árbol de la vida, a su sombra nos refugiamos.
Considerado hoy tesoro de la arquitectura colonial en Cuba, El Templete
traspasa la huella del tiempo por ser lugar donde – según afirma la historia–
fue oficiada la primera misa en San Cristóbal de la Habana.
Distintiva imagen, espacio para el recogimiento, conocer y fotografiar
como fueron las cosas en los inicios de una ciudad que llama mucho la atención.
/rfc
#cuba #monumento
domingo, 9 de noviembre de 2025
TURISMO DE CUBA La Punta, fortaleza que todos fotografían en Cuba Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.
TURISMO DE CUBA
La Punta, fortaleza que todos
fotografían en Cuba
Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.
La Habana. Domingo 9 de nov. 2025. La
fortaleza de La Punta está muy bien ubicada, al punto que muchos visitantes
sean extranjeros o no toman fotografías para un recuerdo de siempre.
Ese castillo forma parte del sistema de fortificaciones de la época
colonial española y que representa una imagen clásica para postales, autorretratos
o selfies y el panorama gráfico cubano.
El Castillo de San Salvador de La Punta, conocido popularmente como La
Punta o Castillo de la Punta es ese escenario mencionado. Se alza a la entrada
del puerto de La Habana.
Forma parte del primer sistema defensivo con que contó La Habana junto
con el Castillo de la Real Fuerza y el Castillo de los Tres Reyes del Morro y
se puede añadir a La Cabaña.
Estas tres fortificaciones aparecen en el escudo de la ciudad. El
trazado de la fortaleza data de las últimas décadas del Siglo XVI, obra del
ingeniero militar Bautista Antonelli.
La construcción estuvo a punto de ser detenida por impedimentos
económicos y contradicciones entre Antonelli y las autoridades.
Después de una reparación capital, a finales del Siglo XX, se instaló en
el castillo el Museo San Salvador de La Punta.
Fue declarado en 1982, Patrimonio de la Humanidad junto al centro
histórico y al sistema de fortificaciones por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, las Ciencias y la Cultura (Unesco).
UN CASTILLO CON MUCHA HISTORIA
Durante la primera mitad del siglo XVI se prohibía en San Cristóbal de
La Habana cortar leña en los bosques que rodeaban la villa y hacía imposible el
acceso a ella desde la zona de la Chorrera, para evitar así crear nuevos
caminos que pudieran servir a los piratas.
El 10 de octubre de 1550 el cabildo habanero acordó desmontar el camino
entre la antigua fortaleza de Hernando de Soto hasta la Chorrera, para hacer
más efectiva la artillería y a su vez, limpiar la manigua existente a las
puertas del poblado.
Después del ataque del pirata francés Jacques de Sores, en febrero de
1556, se establecen velas (vigías) en la entrada de la bahía, por sotavento, en
un lugar que ya nombraban la Punta. En 1565, mediante Real Cédula, se ordena
construir un torreón que tendría seis piezas de artillería y una guarnición de
25 a 30 hombres.
El 21 de enero de 1567, Pedro Menéndez de Valdés, adelantado de la
Florida y encargado de las defensas visita el emplazamiento, y el 27 de febrero
de 1582, Gabriel de Luxán concluye las trincheras de defensa.
Así describen los historiadores este lugar que hoy se puede visitar y
apreciar. Durante el período de Diego Fernández de Quiñones en la alcaldía
habanera, se construye en La Punta una trinchera con una plataforma de fagina y
tierra que un temporal destruye.
Para 1584 se erigió un fuertecillo de piedra y arena, donde se ubicaron
ocho piezas de hierro colado.
En los proyectos de sistemas defensivos de las ciudades coloniales del
Caribe, intervinieron el maestre Juan de Tejeda y el ingeniero militar Bautista
Antonelli, quienes arribaron a Cuba el 2 de julio de 1587.
El plan defensivo estaba formado por el sistema de velas y señales de
avisos, plataformas, trincheras, caminos cubiertos, puestos de observación de
madera y torres.
El primer sistema defensivo de La Habana se sustentaría en tres
edificios: el Castillo de la Real Fuerza, que ya estaba construido, el Castillo
de San Salvador de la Punta a la entrada de la bahía, en sotavento, y el
Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, en barlovento.
Los trabajos constructivos comenzaron en 1589. En 1593 ya la Punta se
encontraba en condiciones aceptables.
A las primeras obras de Tejeda y Antonelli, agregó otras su sucesor
Lorenzo de Cabreras. Pero en la noche del 29 de agosto de 1595 una tormenta
destruyó gran parte del Castillo (la reconstrucción estuvo a cargo del
ingeniero Cristóbal de Rodas).
En 1762, una flota inglesa atacó La Habana. La Punta, junto al Morro
hizo frente a la escuadra británica sin que esta intentara forzar el puerto. El
castillo resultó dañado luego de que los ingleses tomaran El Morro y dirigieran
el fuego de sus baterías contra él.
Finalizada la dominación inglesa de La Habana, el ingeniero militar
Silvestre de Abarca plantea la necesidad de reforzar la guarnición de La Punta
con aproximadamente 300 hombres, y ante algún ataque enemigo, con 600, además
de colocar dos o más compañías de infantería por la espalda de la
fortificación.
A partir de 1763, La Habana comenzó a fortificarse por segunda vez: se
replantearon las fortificaciones ya existentes y se construyeron otras, como la
Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, el Castillo Santo Domingo de Atarés y el
Castillo del Príncipe.
En la Punta se instalaron cerca de 200 piezas de bronce de México y España.
Durante el siglo XIX, el Castillo de San Salvador de la Punta mantuvo su forma.
Contaba con pabellón para el comandante, alojamiento para tropas,
capilla, calabozos, almacén de pólvora, aljibe. Su guarnición en tiempos
normales era de 60 hombres con sus oficiales, en condiciones extraordinarias
llegaba a 70.
En 1821 se realizan algunas reparaciones. Al parecer la fortificación
fue utilizada como prisión, quizás hasta la construcción de la cárcel en la
década de 1830.
Desde la explanada de la Punta salían dos ramales del ferrocarril urbano
de La Habana. El área exterior, cerca del baluarte de Antonelli, se utilizó
como plaza de ajusticiamiento. En ese lugar fueron, en 1871, ejecutados ocho
estudiantes de medicina.
Con el inicio de la guerra de independencia de 1868, se decidió
construir en La Punta una gran batería con casamata. Se ejecutaron cuatro
explanadas para igual número de piezas de artillería moderna.
En el siglo siglo XX La Punta tuvo diversas funciones, pues fue sede del
Estado Mayor de la Marina de Guerra entre 1915 y 1953, y Puesto Naval entre
1953 y 1959. Después de 1959, se convirtió en Escuela de Milicias, y en la
década del 70 fue sede del Instituto Cubano de Hidrografía.
Con la declaración del centro histórico y el sistema de fortificaciones
de La Habana como Patrimonio de la Humanidad en 1982, se acometió la
restauración del castillo, que abrió sus puertas como museo en abril de 2002.
En el 2003 el Castillo de la Punta fue Premio Nacional de Restauración.
En abril del 2002 se concluyó un riguroso proceso de restauración y
conservación donde se tuvieron en cuenta los criterios científicos más
avanzados en esta actividad.
Los trabajos fueron realizados por un equipo multidisciplinario de
especialistas de diferentes entidades rectorados por la Oficina del Historiador
de la Ciudad.
Detalles sobre este lugar se pueden encontrar en las reseñas de Emilio
Roig de Leuchsenring (1889-1964) y otros historiadores e investigadores cubanos.
Donde otrora aparecía un tupido bosque se levantó el Castillo de la
Punta en La Habana, actualmente muy atractivo. Incluso, en su derredor, en la
explanada de La Punta, en la actualidad, aparecen dos estatuas muy
significativas.
Una se corresponde con Francisco de Miranda (1750-1816), inaugurada en
2007. Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, revolucionario, quien fuera
político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano,
considerado como el precursor de la emancipación americana contra el imperio
español.
La otra rinde homenaje a Pierre Le Moyne d’Iberville et d’Ardilliéres
(1661-1706), conocido también como El Caballero de los Mares, fue un marino,
comerciante, militar, explorador y administrador colonial canadiense.
La figura en bronce para homenajear a Pierre Le Moyne d’Iberville fue
colocada en la pequeña plaza mediante un evento como parte de la IX Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno y los festejos por el aniversario
480 de La Habana el 14 de noviembre de 1999.
De cualquier manera, la Punta y su entorno constituyen, además de un
bello escenario, un espacio de historia y de constantes visitas de turistas
interesados en conocer detalles y tomar buenas fotografías.
/rfc
#cuba #fortaleza #la #punta #turismo
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