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domingo, 6 de octubre de 2024

ESCENARIOS PARA CONOCER EN CUBA Los recodos turísticos de Hemingway en Cuba Por Roberto F. Campos, FOTOS: EL AUTOR


ESCENARIOS PARA CONOCER EN CUBA

Los recodos turísticos de Hemingway en Cuba

Por Roberto F. Campos, FOTOS: EL AUTOR

La Habana. Dom 6 octubre 2024. Atrapados por el embrujo de su excelencia literaria, muchos viajeros buscan los sitios que el escritor estadounidense Ernest Hemingway escogió en Cuba para descansar o donde su huella aún está presente.


   El narrador gustaba tanto de pasar tiempo en la nación antillana que hay quien lo considera tan cubano como estadounidense. Esa afirmación la sustentan los rincones donde el premio Nobel dejó una huella en el llamado Caimán caribeño, en el cual vivió durante más de 20 años.
   En Cuba, se reunía con sus amigos, conversaba, bebía y escribía el Dios de Bronce de la Literatura norteamericana y también seleccionó corrientes marinas para faenas de pesca o en la persecución de submarinos alemanes.
   Por tales motivos, Hemingway es un hombre del turismo cubano, así se le consideró en vida y ahora aún está presente su estirpe de aventurero o de simple ser humano capaz de escoger los mejores lugares.
   Nacido el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Chicago, llegó por primera vez a Cuba el 1 de abril de 1928, a las 22:50, hora local, durante una noche nublada y de horizonte brumoso, como rezan notas de la época.
   Los especialistas afirman que arribó en el vapor Orita de bandera británica como consta la entrada de esa embarcación en los libros del Castillo del Morro, la fortaleza más emblemática de La Habana, la capital.
   Llegó acompañado de su segunda esposa, Pauline Pfaiffer, en un viaje desde Francia hacia Key West, con escala en La Habana. Ella mostraba cinco meses de embarazo.    Un año después, el joven reportero se acerca a las aguas cubanas en el barco Anita para pescar agujas. A partir de esos encuentros amó entrañablemente a Cuba.
   Sin embargo, otros autores consideran que su interés por Cuba consistió en la atracción de una tormentosa mujer, nombrada Jane Mason. Para esta versión, transcurría 1929 cuando el multimillonario estadounidense George Grant Mason - representante de la Pan American Airways - se trasladó a la capital cubana con su esposa, una turbulenta dama que se aburría.
   En el radio de acción de la mujer apareció Hemingway (29 años), quien cayó ante sus encantos. Durante sus primeras visitas, se hospedó en el hotel Ambos Mundos, de la parte vieja capitalina, en la habitación 511 que hoy se muestra como una reliquia, aunque carece de objetos verdaderamente históricos.
   Desde allí, el escritor disfrutó de una imagen bastante completa de la urbe y terminó algunos de sus textos.    De 1929 a 1936, Hemingway participó de una activa vida en La Habana, que lo hizo socio de bares como El Floridita, un sitio donde se refugiaba y hasta acuñó un trago con su nombre.
   Se trata del Papa Doble o Hemingway Special, una variante del cóctel Daiquirí, a base de ron blanco cubano, limón, hierba buena y azúcar, pero el escritor suprimió el azúcar y recargó la mano en el alcohol.
   De esos preparados se bebía hasta 12 vasos grandes y se llevaba par de ellos para el camino, de regreso a su Finca Vigía, mansión de las alturas de San Francisco de Paula, alquilada en 1939 por su tercera esposa, Martha Gellhorn, y que compró en 1940.
   En esa residencia campestre, con una vista maravillosa, desecharía la torre que su mujer le construyera para escribir, pues prefería hacerlo de pie en su cuarto. Allí todas sus cosas están al igual que como cuando habitaba la morada, hoy Museo Hemingway.
   Relativamente cerca del lugar, se encuentra Cojímar, un poblado de pescadores de la zona este, donde atracaba su yate Pilar, y donde vivió por mucho tiempo (hasta 104 años), su patrón Gregorio Fuentes (1897-2002). Ese lugar cuenta con el restaurante La Terraza, especializado en mariscos y pescados, que consumía con gusto el escritor.
   En 1930, Hemingway navegó por la cayería centro-norte cubana, por los cayos Guillermo, Coco y Romano y el Faro Maternillos. También visitó Camagüey, en la región oriental, sobre todo poblados como Palm City, una curiosa ciudad fundada por alemanes, según atestiguan algunos investigadores, entre ellos el escritor Enrique Cirules (1938-2016).
   Son esos años en los cuales se radica el mito Hemingway, antes de su instalación definitiva en Cuba en 1940. Después viajó por Cayo Confites y Cayo Lobo, tras ocurrir el hundimiento de dos barcos norteamericanos por submarinos alemanes.
   Entonces comenzó su aventura en busca de esas naves nazis, jamás combatió contra alguna (parece que sólo avistó un submarino alemán en la superficie, pero cuando se dispuso a atacarlo este se marchó).
   En tales periplos, quedó prendado de las bellezas de esos lugares; en la actualidad, Cayo Coco, en la provincia de Ciego de Ávila, es uno de los polos de desarrollo turístico más importante del país.
   Ese islote de unos 370 kilómetros cuadrados de extensión, con aeropuerto y 22 kilómetros de playas virginales se muestra ante los viajeros como un paradisíaco entorno. Entre Coco y Guillermo existen varios hoteles de lujo.
   Hacia el extremo oeste, en el norte de la provincia de Pinar del Río, se encuentra Cayo Mégano de Casiguas, bautizado por Hemingway como Paraíso, y ese nombre se le quedó. Allí iba a descansar, lo llevaba su patrón Gregorio en el Pilar, desembarcaba en bote y luego leía, dormía o hacía el amor con Mary Welsh, su cuarta y última esposa.
   Otro hecho relevante en la trayectoria de Hemingway en Cuba incluye al salón de fiestas de la cervecería Hatuey, en la capital, en tanto el 13 de agosto de 1956 el novelista entregó a los cubanos su medalla como Premio Nobel de Literatura (1954), relató el periodista cubano Fernando G. Campoamor (1914-2001).
   Más de 20 instituciones culturales de ese entonces se sumaron al agasajo, pero en la presidencia Hemingway hizo que se sentaran sus amigos pescadores de Cojímar, por considerarlos la mejor gente de Cuba. Hoy, ese valioso objeto se encuentra en el Arzobispado de la oriental Santiago de Cuba.
   En realidad, el escritor donó el galardón a la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba, cuyo altar se halla en la oriental provincia de Santiago de Cuba, por ser esta -a su vez- patrona de los pescadores, sus entrañables. La medalla se conservó en la basílica de El Cobre, pero luego fue trasladada al Arzobispado, tras un fallido intento de robo.
   Uno de los lugares por los cuales pasó Hemingway, aunque con menos frecuencia, resultó la dársena de Barlovento, en la periferia oeste capitalina, donde hoy se encuentra la marina más importante del país, Marina Hemingway.
   Allí funcionan más de 100 atracaderos con vida a bordo, es decir, con servicio de agua y electricidad para yates, y 800 espacios para amarrar embarcación.
   Esa instalación organiza cada año y desde 1950, en vida el escritor, un torneo de pesca de la aguja caracterizado como el más viejo de su tipo en el mundo. Precisamente, en los años 60, Hemingway se entrevistó por única vez con el líder de Revolución Cubana, Fidel Castro (1926-2016) donde hoy se encuentra el Restaurante Papa's.
   Un complejo turístico de hoteles, servicios náuticos y recreativos ofrece en estos momentos una refinada gastronomía y hotelería acorde con los navegantes que por meses repletan los canales del lugar.
/rfc











 

domingo, 1 de septiembre de 2024

LUGARES ATRACTIVOS DE CUBA Unas Salinas con aventuras Por Roberto F. Campos. FOTOS. El Autor



LUGARES ATRACTIVOS DE CUBA

Unas Salinas con aventuras

Por Roberto F. Campos. FOTOS. El Autor

 

CIÉNAGA DE ZAPATA, MATANZAS, CUBA.-  A primera vista, Las Salinas de Brito pueden parecer inhóspito escenario incapaz de atrapar a turista alguno, sin embargo hoy recrea uno de los lugares predilectos para la Observación de Aves en este país.

   Ubicadas en la región sur-occidental de este archipiélago, en la provincia de Matanzas, y perteneciente a la Ciénaga de Zapata, se trata de espacio privilegiado para esperar las migraciones de aves provenientes del Norte, sobre todo en los meses de noviembre a febrero.

   En Cuba, la temporada alta del turismo, en general, ocurre de noviembre a abril, cuando llega una gran cantidad de viajeros, sobre todo provenientes de Canadá y Europa.

   Y precisamente, del Reino Unido, Alemania, y los Estados Unidos, arriban los más amantes de las aves y la naturaleza, quienes se mueven por todo el Planeta en busca de emociones y de conocimiento sobre el entorno, turistas muy particulares.

   El guía de Prensa Latina, para explorar esos derredores se nombra Yoandy Bonachea Luís, quien es además fotógrafo de naturaleza y visita con frecuencia estos parajes, pese a que es necesario soportar una carga de mosquitos, pero a la vez ilustra con la belleza de los amaneceres y las aves que buscan refugio en el lugar.

   Para poder apreciar estas bondades de Las Salinas, es necesario escudarse en mucha ropa que proteja el rostro, las manos y las piernas de esos insectos incómodos que en cualquier época del año acompañan a quienes entran en el lugar.

   Casi se puede decir, que te levantan la cámara fotográfica de las manos, pero ello no es impedimento para quienes quieren apreciar aves y conocer un lugar de naturaleza muy especial de Cuba.

 

LAS SALINAS DE BRITO, ESPACIO MUY PARTICULAR

   De todo este entorno, Las Salinas de Brito ocupan un particular espacio en la ejecutoria tanto de nuestro guía como de las personas que llegadas desde muchas partes del mundo visitan a Cuba en plan de vacaciones activas.

   Dentro de las áreas protegidas Las Salinas es un lugar icónico para la observación de aves, está en un acceso hacia los manglares y lagunas interiores, con preferencia para los  avistamientos, recalca, de noviembre a febrero de cada año, cuando ocurren las migraciones.

   Se trata de 40 mil hectáreas, un sector del Parque Nacional, con los primeros 12 kilómetros de bosques Semideciduos.

   Estos son bosques en el extremo húmedo del rango de precipitación, semi-deciduos y de mayor estatura - hasta 20-25 metros de alto, mientras que los bosques que crecen en zonas de menor precipitación son casi cien por ciento deciduos, y en general presentan una estatura menor y un dosel más abierto que no pasa de 15-18 metros.

   También estas zonas están acompañadas de lagunas, pues el Parque pierde sus hojas y cambia la coloración, y después aparecen las lagunas interiores con manglares en los que los flamencos son el mayor atractivo, aunque no el único.

   Espacios perfectos para especies como la Sevilla de Espátula rosada, pico de cuchara, los Pelicanos blancos que vienen de Norteamérica, y otros.

   Como comentario adicional, el guía explica que de 2000 a 2004 se veían pocos Pelícanos blancos, en el conteo, los pasados se marcaron 600 o 700 pelícanos blancos, y ello puede repercutir negativamente en el ecosistema, pues las aves que se alimentan acá tienen que compartir ese sustrato.

   Las Salinas es observación de aves, pesca a mosca recreativa deportiva, de ahí que sea manejada mediante contrato con varias instituciones y turoperadores internacionales.

 

UN POCO DE HISTORIA

   El lugar debe su nombre a José Brito Santos, quien en 1935 se dio cuenta que los pobladores del lugar en invierno reclamaban la sal, espacio poco lluvioso, cuando las lagunas interiores se secaban y las personas iban en mulos, carretones, a caballo, a buscar bloques de sal, muy preciado para cocinar y conservar alimentos.

   Brito vio la oportunidad de sacar sal a gran escala en aquel entonces y construyó unos estanques dentro de los manglares, para bombear el agua de la laguna de los manglares hacia esos estanques, los dejaba secar y con un molino antiguo la sacaba por vía marítima y terrestre.

  Tenía una avioneta, y un piloto a la vez guardaespaldas conocido como El Colorado o Colorao, considerado un matón, sus leyendas proliferaban, incluso muchos pensaban que se dedicaban al trasiego de droga, algo que finalmente parece no probado. Luego del triunfo revolucionario de 1959 marchó a Estados Unidos.

   Su avioneta volaba desde una pista que también construyó en la zona donde en la actualidad se encuentra una Estación biológica.

  Diversidad, viajes en Kayaks en estos momentos, otros programas ahora pausados llevaban a los turistas en botes impulsados por pértigas, hacia una isleta en el interior de los lagos para ver jutias, iguanas y pescar a mano.

  Y esta es también la región donde los científicos determinaron el Hombre de Zapata, descubierto en 1913, luego de una expedición de cuatro años organizada por el científico cubano Juan Antonio Cosculluela Barreras (1884-1950), quien escribiera en 1918 un importante libro sobre estos temas.

  Por lo que determinaron un enterramiento en el sitio llamado Guayabo Blanco, cuyas osamentas en la actualidad se encuentran en el Museo Antropológico Montané de la Universidad de La Habana.

   Un individuo que vivía por estos lugares, diferente en talla, ajuares, vestuarios, con patriarcado y el llamado Sabaneo o casamientos dentro de las familias, que caracterizó a los orígenes del lugar.

   Cosculluela fue ingeniero Civil, Profesor e Historiador. Realizó diversos estudios, proyectos y obras hidráulicas a lo largo de su carrera.

   Ejerció durante 27 años la enseñanza de la Ingeniería Sanitaria e Hidráulica en la Universidad de La Habana, y realizó también estudios históricos y arqueológicos, los cuales constituyeron aportes valiosos al conocimiento de las culturas aborígenes.

  Por tanto, con todos estos elementos, historia y tradiciones, junto a la belleza y la riqueza del paisaje que nos ocupa, el guía nos llevó a la conclusión de que la Ciénaga de Zapata es uno de los lugares más importantes de Cuba en materia de turismo de aventuras y naturaleza, de ahí su reclamo.

 

ALGO MÁS SOBRE LAS SALINAS

   Las Salinas de Brito, comentan varios expertos y así se registra, es un área particularmente hermosa de unos dos mil kilómetros cuadrados de extensión, un santuario de aves.

   Según el historiador del municipio Ciénaga de Zapata Julio Antonio Amorín Ponce, se presume que el explorador Cristóbal Colón pasó cerca de Las Salinas durante su segundo viaje al continente americano.

   Sin embargo, el primero en describir la zona fue Don Luís Juan Lorenzo D’Clouet, un francés quien fuera fundador de la Fernandina de Jagua, en la actualidad la ciudad de Cienfuegos.

   Investigadores afirman que D’Clouet envió una carta a la reina Isabel donde ponderaba las bondades del lugar para la explotación de la sal. La extracción de este preciado producto se remonta por tanto a la época colonial, y entre los Siglos XVI y XVIII el tráfico de piratas y corsarios por las aguas aledañas favorecieron su comercio.

   También durante las Guerras de Independencia del Siglo XIX contra la Colonia española, la sal común favoreció a los patriotas cubanos para conservar o preparar los alimentos. Las Salinas fue conocida por los habitantes de la comarca con los apellidos de Cazones y de Brito, este último el que más perdura.

   Las Salinas se encuentra en la Ciénaga de Zapata, como se señaló, el mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular, a unos 180 kilómetros al sudeste de La Habana.

   La ubicación exacta, mirada desde el mar, es cercana al vértice izquierdo de la Bahía de Cochinos, sitio histórico donde en abril de 1961 fue derrotada una brigada apoyada por los Estados Unidos, de mil 500 hombres.

  El sistema de marismas existente en esta zona y la convierte en excelente lugar para dar refugio a más de 65 especies migratorias que allí acuden durante la temporada de invierno.

   Ornitólogos reportan la presencia de la Torcaza Blanca (Columba inornata), cartacuba (Todus multicolor), del tocororo (Priotelus temnurus) ave nacional de la Isla, el pato de la Florida, el pelícano gris y el Martín Pescador, entre otras.

   También figuran de forma permanente distintos tipos de garzas, y algunos ejemplares muy difíciles de observar en otros lugares como el gavilán batista y la cigüeña (bandadas de grullas habitan en las sabanas aunque es poco frecuente poder verlas).

   Sin embargo, la vedette de la región es el flamenco rosado (phoenicopterus ruber), una especie protegida, del cual expertos aseguran la existencia de poblaciones de unas 10 mil aves, la mayor población en ese territorio, y que realizan sus movimientos, sin preocuparse mucho por los seres humanos que les observan.

/rfc


































 

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