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viernes, 19 de mayo de 2017

Cumple 25 años el Club Hemingway de Cuba





Por Roberto F. Campos

La Habana, 21 may. Cuando turoperadores de todo el mundo apuntan hacia la industria de los viajes de este país, hoy el Club Internacional Ernest Hemingway de Cuba cumple 25 años de fundado, mientras remarca la náutica recreativa insular.
   Esta instancia llega el 21 de mayo de 2017 a más de dos décadas de vigor, que compagina con ciertas gestiones diplomáticas que le granjearon una nómina sumamente favorable a los viajes, la paz, la tolerancia y la comprensión.
   Dichos sustantivos están avalados por la presencia en ese equipo de una cantidad sustancial de estadounidenses, incluso antes del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana (2015).
   El Club, que tiene sede en la Marina Hemingway del oeste capitalino desde 1992, acumula una trayectoria liderada por su Comodoro José Miguel Díaz Escrich, encargado de aunar esfuerzos y poner sobre el tapete la tradición marinera de amistad y buena voluntad.
  Díaz Escrich oportunamente anotó a este periodista que su institución incluye en la actualidad tres mil 53 personas de 73 países, con 46 por ciento de estadounidenses (mil 397 afiliados).
   Este Club se dedica a organizar regatas, exhibiciones, intercambios, competencias y otras tareas que no solo atañen a diplomáticos, empresarios y visitantes, sino a una joven generación de practicantes del velerismo, por ejemplo.
   Precisamente, el plan de celebración se extiende por todo este año con más de 18 regatas, sobre todo provenientes del vecino del norte, y la intención de todos los participantes –lugareños y foráneos- de que se levanten restricciones de hace más de 50 años.
   El caso es que los norteamericanos pueden visitar a esta isla solo mediante 12 categorías aprobadas por el Departamento del Tesoro, y no libremente a título de turistas.
  Tal avalancha (miles de yates) requeriría de una ampliación de estos puertos, pues Cuba solo posee la Marina Hemingway (La Habana) y la Marina Gaviota Varadero (Matanzas), con condiciones apropiadas.
  Un ejemplo lo tenemos en las islas Bahamas, a donde llegan por año unos 70 millones de norteamericanos en navegación recreativa.
   Cuba recibe ya 4,2 millones de visitantes extranjeros por tierra, pero algunos directivos estiman una potencialidad de hasta 10 millones de turistas, cuando se desarrollen al máximo alojamiento y recreo.
  El grupo cubano de turismo Gaviota abarca un tercio de la capacidad hotelera de la nación (62 mil habitaciones), opera 35 modernos catamaranes, cuando por año participan en sus actividades náuticas 225 mil viajeros, mediante 22 embarcaciones de pesca y 10 para buceo.
   Mientras, el Grupo Empresarial de Náuticas y Marinas Marlin, acapara a más de 400 mil clientes por año, en cinco marinas internacionales, 11 bases náuticas para 39 zonas de buceo, con 23 centros para inmersiones, y visitas a 900 puntos de submarinismo.
   De tales datos oficiales y declaraciones de voceros, se desprende que la idea es colocar a este archipiélago entre los primeros destinos caribeños para la náutica recreativa.



Espectáculo náutico en litoral habanero por Club Hemingway

La Habana, 19 may El Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba (CNIH) celebra por lo alto sus 25 años (21 de mayo) con un espectáculo náutico que abarca el litoral de esta capital durante hoy y mañana, informaron oficialmente.
   Tal largada constituye una actividad muy estimulante para el Comodoro José Miguel Díaz Escrich, presidente de esa entidad turístico-deportiva, quien este viernes presenciará junto a expertos marineros las Regatas Aniversario 25, que reunirán alrededor de 200 medios náuticos.
   Competirán embarcaciones de vela crucero en las clases Spinnaker, no Spinnaker, multicascos y goletas, y las clases de vela ligera Optimist, Laser, Hobie Cat 15 y 16, Snipe, Cadete, Tablas de windsurf RS: X y Bic Techno. También programaron exhibiciones y competencias de Kite Surf.
   Todas las regatas, comienzan a partir de las 11:00 hora local, y navegan en el tramo de las tres millas náuticas del Malecón de La Habana, para un espectáculo sin precedentes.
   Díaz Escrich aseguró que en las clases de vela ligera competirán niños y jóvenes de las Academias de Deportes Náuticos de Ciego de Ávila, Villa Clara, Matanzas, Cienfuegos y La Habana, junto a pequeños de Estados Unidos, Argentina y Holanda.
   El 20 de mayo preparan una Parada Náutica, liderada por varias goletas que, al entrar en la Bahía de La Habana, saludarán la fortaleza del Castillo del Morro de La Habana.
   Lanchas rápidas realizarán demostraciones de velocidad frente al malecón, además de exhibiciones de motos acuáticas y esquís acuáticos.
   La celebración central del 25 Aniversario está programada para el 21 de mayo, propiamente la fecha de la fundación en áreas del Club en la Marina Hemingway.
   El Comodoro explicó que espera la parecencia de unas mil personas en esos festejos, con representantes de la comunidad náutica internacional, y la marítima y náutica cubana, además de ejecutivos de instituciones gubernamentales locales, y personalidades de decenas de países.
   Este Club está integrado por tres mil 53 personas de 73 países, cuando el 46 por ciento son estadounidenses (mil 397 marineros).
   Explicó Escrich que la celebración comenzó en enero con una regata de Cayo Hueso (Estados Unidos) hacia La Habana, y en febrero le siguió la San Petersburgo, también con partida desde esa nación del norte.
/rfc

 

miércoles, 12 de abril de 2017

Estadounidenses quieren navegar libremente a Cuba



Por Roberto F. Campos

La Habana. 12 de Abril de 2017. Los marineros recreativos estadounidenses quieren viajar libremente a Cuba e influir en su gobierno para que se levanten todo tipo de restricciones de Washington contra La Habana, dijo hoy el Comodoro José Miguel Díaz Escrich.
   Presidente del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, Díaz Escrich mostró a este periodista su satisfacción debido a que el 21 de mayo próximo se cumplen 25 años de la fundación de su institución deportiva en la marina de igual nombre (oeste capitalino).
   Dijo que tienen un amplio plan para los festejos que incluyen 18 eventos de navegación con fuerte participación de estadounidenses, que están interesados en forzar a sus autoridades a eliminar restricciones comerciales y económicas contra Cuba por más de 50 años.
   Recordó que en la actualidad, los norteamericanos pueden visitar la isla no como turistas, sino acogidos a 12 categorías especiales determinadas por el Departamento del Tesoro.
   Considera que el aniversario del Club constituye momento ideal para demostrar las intenciones de amistad, amor al deporte, a la náutica y a la paz, tanto de su parte, como de los miembros del Hemingway.
   El Club está integrado por tres mil 53 personas de 73 países, cuando el 46 por ciento son estadounidenses (mil 397 marineros).
   Explicó que la celebración comenzó en enero con una regata de Cayo Hueso (Estados Unidos) hacia La Habana, y en febrero le siguió la San Petersburgo, también con partida desde esa nación del norte.
   La última mencionada se realizó hace 58 años, y en la versión actual participaron tripulantes cubano-americanos con residencia en Estados Unidos, y navegantes cubano-canadienses que viven en Toronto.
   El plan continuó con una largada desde Miami hasta la capital cubana y en abril ocurrió el Cruising World Rally con 60 barcos y 267 tripulantes, también estadounidense, además de la Sancti Dog Rally.
   El Comodoro espera que en los 18 planes mencionados participen 500 barcos estadounidenses, tanto de vela, como motor, y tienen previsto una carrera de lanchas rápidas.
   Otro de los novedosos proyectos consiste en una carrera para romper récord de velocidad desde Cayo Hueso a La Habana en una embarcación que despliega más de 140 millas por hora.
   Tal propuesta debe realizar solo una parada de una hora en esta urbe para retornar a Cayo Hueso, como lo estipula la Unión Internacional de la Motonáutica y la Organización de Embarcaciones de Poder de los Estados Unidos.
   Todos estos programas, confesó el ejecutivo, le hacen muy feliz porque se trata de un mensaje de amistad para el mundo entero y en particular para los vecinos septentrionales.
   Recalcó que la comunidad náutica norteamericana persigue en la actualidad presionar con estos viajes el levantamiento de todas las trabas, y que se pueda navegar libremente a este archipiélago.
   En ese sentido, el editor jefe de la revista Cruising World, Mark Pillsbury, confesó en La Habana que muchos de sus lectores quieren navegar hacia Cuba, país que consideró maravilloso.
/rfc

 


viernes, 18 de diciembre de 2015

MSC Opera, cuando los grandes barcos llegan a Cuba






Por Roberto F. Campos

La Habana.- Con más de 59 mil toneladas de desplazamiento y dos mil 600 pasajeros procedentes de Europa llegó el 18 de diciembre a Cuba el mayor barco de crucero que atracara en este país, el MSC Opera.
   Al amanecer de este viernes, la nave amarró en la Terminal No.1 de la Bahía de La Habana, en medio de una gran expectativa de los capitalinos, impresionados por lo inhabitual de dicha presencia.
   Esta nave cuenta con 251,25 metros de eslora (largo), 28,80 metros de manga (ancho) y un calado de 6,60 metros. Es impulsado por cuatro motores que le permiten 21 nudos de desplazamiento.
   Operado por MSC Cruises S.A (Mediterranean Shipping Company), esta transportista demuestra la apuesta de Cuba por el turismo, y otorga un espaldarazo particular a la modalidad de viajes de crucero.
   MSC constituye una de las cuatro compañías de su tipo mayores en el mundo con 12 barcos de este tipo y la transportación anual de un millón 700 mil pasajeros.
   El oficial ejecutivo de la firma, Gianni Onorato, agregó sentirse muy contento por hacer realidad un sueño acariciado durante mucho tiempo, sobre todo gracias al apoyo de las autoridades de esta isla.
   Dijo que este es el barco mayor que llega a la isla, en viaje directo desde Italia, luego de 22 días de navegación.
   Hasta abril próximo, el barco realizará 16 entradas a la bahía habanera, para un plan que permitirá poner a esos pasajeros en contacto tanto con el turismo, la cultura como las tradiciones, y sobre todo, la gente de este país, reseñó.
   Onorato significó que después realizan trayectos de crucero de siete días para estancias martes a jueves en La Habana, y pasajeros que abordarán luego de llegar en aviones fletados por MSC. (por vía aérea provendrán de Italia, Francia, Alemania y España).
   Señaló el ejecutivo que existe mucha hambre por visitar y conocer a Cuba. Este viaje inicial embarcó pasaje en Génova (Italia), Barcelona (España) y Marsella (Francia),  pasaje de de italianos, alemanes, españoles, franceses y británicos.
   Posteriormente abordarán el Opera en La Habana canadienses, mexicanos, argentinos y brasileños, para un recorrido que además de la capital cubana incluye Cozumel (México), Gran Caimán, y Montego Bay (Jamaica). Esta compañía permite embarques en cualquier puerto.
   Explicó que MSC, empresa familiar italo-suiza, atiende a más de 140 nacionalidades. MSC es la única de este sector no perteneciente a una corporación estadounidense.
   A la flota añadirán siete barcos de nueva generación que se incluirán en los siguientes seis años, y con esa ampliación pueden llegar a 3,4 millones de pasajeros por año. La empresa es segunda mayor transportista de carga por mar con 17 por ciento de ese mercado.
   El MSC Opera, construido en 2004, lleva una tripulación de más de 700 personas. Esta compañía fue fundada en 1987, y tuvo su antecedente en la empresa Flotta Lauro Lines de 1970.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Turismo y celebridades. ¿Turismo cubano en la mira?, a propósito de los nietos de Hemingway

Patrick, a la izquierda, y su hermano John
Club Hemingway Internacional de La Habana




Por: Roberto F. Campos

. Cuba constituye desde hace mucho tiempo foco de atención para las celebridades, debido sobre todo a su cultura, música y danza, lugares maravillosos e incluso contradicciones, de ahí que la visita de los nietos del novelista Ernest Hemingway traiga a la mente la mejor manera de resolver conflictos.

  La visita del 7 al 13 de septiembre de los nietos del novelista estadounidense Ernest Hemingway, además de llamar la atención sobre el turismo cubano, también pone sobre el tapete las relaciones entre Washington y La Habana, donde la industria recreativa es punto de partida y final.
Encuentro en el poblado de Cojímar
   De una parte está la inusitada presencia aquí de celebridades, algunas que llegan de manera directa y publica como este caso, y otras de soslayo, hasta el punto de que personajes como Arnold Schwarzenegger, Whoopi Goldberg, Jack Nicholson, Steven Spielberg, o Jim Belushi, entre otros muchos más, en su momento llegaran.
   Algunos casi de incognitos (muchos a la sobra del tabaco cubano, o simplemente tener una taquilla de habanos en la Fábrica de Partagás), o fueran recibidos, como en el caso de Spielberg por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
   Pero este caso que nos ocupa, de los nietos de Hemingway John y Patrick, tiene la madeja de significar cabezas visibles de un equipo de 16 estadounidenses que manifiestan el deseo de protección de las especies marinas en el Estrecho de la Florida, mediante un tratado de hace tres años.
   Incluye la nómina, biólogos, pescadores, oceanólogos, y el patrocinio de importantes organizaciones.  La comitiva viajó con licencia del Departamento del Tesoro y la visita fue organizada por el Latin America Working Group Education Fund (Lawgef) y la Conferencia Pugwash sobre Ciencias y Asuntos Mundiales, ubicadas sus sedes en Washington.
Embarcadero de Marina Hemingway
   Pugwash, por demás, constituye una entidad que aprovecha a personalidades para resolver conflictos, y ese bien puede ser el caso de las medidas restrictivas comerciales y económicas de Estados Unidos contra Cuba por más de 50 años que muchos consideran obsoletas, sobre todo en el tema de los viajes y el turismo.
   Incluso, los nietos declararon su apoyo a la amistad entre cubanos y estadounidenses, al ser consultados durante esa visita por este periodista.
   En un aparte del apretado programa que desarrollaron en este país, Patrick señaló que la política del gobierno de su país hacia Cuba a largo plazo no ha sido buena ni tiene buenos resultados, está completamente obsoleta, y sin uso alguno.
   La amistad entre ambos pueblos las considera como punto de partida para un futuro, cuando existen muchas cosas que los Estados Unidos pudieran aprender de Cuba, reflejó el visitante.
   Patrick, fotógrafo de profesión y quien ya estuvo en cinco ocasiones en Cuba, reveló que tiene familiares aquí en referencia a amigos de hace 10 años, incluso alguien que le sirvió en varias ocasiones como asistente para su trabajo.
   Dijo que hasta ahora en todos sus viajes a Cuba nunca encontró a nadie que tuviera sentimientos negativos contra su país, por lo tanto no tiene ningún sentido tener sentimientos negativos en contra de Cuba.
   Aspira, confesó, a preparar algún libro o exposición fotográfica a partir de las imágenes captadas en este archipiélago, pues ya conoce La Habana, Camagüey, San Francisco de Paula (donde está el Museo Hemingway), Cojímar y Matanzas.
  Por su parte, John evitó temas políticos, pero celebró la arquitectura de La Habana Vieja y el carácter de los lugareños, apreciaciones de un primer viaje a la isla.
  John es escritor, y tiene varios volúmenes entre ellos Los Hemingway, una familia singular, publicado por la editorial Planeta, cuando entregó un ejemplar al Comodoro José Miguel Díaz Escrich, principal anfitrión, en una ceremonia del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba.
   Dijo que nació en Miami y allí creció, pero siguió los pasos de su abuelo al tener una vida activa que le llevó por Europa, Italia, España y Francia.
Al centro el Comodoro Escrich con la delegación visitante
   Incluso corrió 15 veces delante de toros en España, en los Sanfermines de Pamplona, algo que calificó de muy riesgoso.
   Durante esta visita está por primera vez en Finca Vigía, en la casa que habitara su abuelo en San Francisco de Paula. Gusta de la pesca de la aguja y al Fly (mosca) y ya compitió en varios torneos.
   Dice que los cubanos constituyen un pueblo muy acogedor y trabajador y reiteró que en el grupo de su visita vienen biólogos estadounidenses que tienen un proyecto para buscar de común con sus colegas cubanos métodos para proteger mejor a los peces del Estrecho de la Florida.
   Tales declaraciones, conjugadas con las biografías de los restantes acompañantes en la visita, además de poner en el tapete los asuntos de viajes y el turismo, también anidan el deseo de muchos comerciantes y estadounidenses en general de que existan relaciones normales entre ambos países.
   Ese deseo incluso se reitera en eventos donde aparezca una delegación estadounidense como en su momento en las bolsas comerciales, como la Feria de La Habana FIHAV o en citas turísticas y encuentros bilaterales de diferente tipo.
Jeffrey, el jefe de la delegación estadounidense
   Por tanto, esta visita de los nietos del escritor constituye una arista de varios filos, por supuesto todos beneficiosos a la larga para ambas partes, y signo de paz, como en realidad lo destila el turismo por los cuatro costados allí donde llegaran sus aldabonazos.
  
LOS NIETOS EN UNA CUBA MUY TURÍSTICA

   John y Patrick, por tanto, otorgan espaldarazo al criterio de que el turismo constituye una industria de paz y alternativa frente a los conflictos.
   Luego de más de 50 años de diferendo entre Estados Unidos y Cuba, esta visita constituye otro intento de bocanada de aire fresco, o por lo menos advertencia al cambio constructivo.
   Oficialmente, ambos nietos del novelista llegaron para celebrar los 60 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura a su abuelo (1954) y los 80 de la compra del yate Pilar, que ahora está posado en una piscina seca del Museo Hemingway, en Finca Vigía, San Francisco de Paula (casa comprada en 1939)
   Siempre, los mejores emisarios de paz son precisamente los escritores, ambientalistas, científicos y personas relacionadas con el mundo cultural, y en este caso el tema se refuerza, cuando se trata de familiares de alguien que en vida dijera ante la televisión que se consideraba “un cubano sato”, precisamente cuando lo entrevistaron en ocasión de recibir la medalla de ese Premio (atesorada en Cuba)
   Como otro dato adicional, John reside en Montreal (Canadá) y su hermano en Vancouver, y Jeffrey H. Boutwell, el jefe del grupo y secretario de US Pugwash, elogió que en el primer acto del programa, la visita al poblado marinero de Cojímar, el contacto fundamental fuera con el pueblo y no con autoridades propiamente.
   Allí depositaron una ofrenda floral, en medio de un gentío, en el busto de su abuelo, escultura sumamente interesante, pues fue fundamental el aporte de La Cooperativa de Pescadores de Cojímar, entre quienes estaban los mejores amigos del escritor (la medalla del Nobel la donó Hemingway a estas personas).
Los nietos a su llegada a Cojímar
   La idea la esbozó el periodista y escritor Fernando G. Campoamor (fallecido), amigo del autor, y quien en el periódico El Mundo, sugirió la idea del busto, en 1962, que finalmente seria obra del escultor local Fernando Boada.
   Pero lo novedoso, es que los humildes pescadores de Cojímar reunieron todo el bronce posible de paletas y anclas para que el artista tuviera material a la hora de confeccionar esa obra que ahora mira al mar con insistencia.
   Los nietos de Hemingway (1899-1961, los 60 época del inicio de la rigidez con Cuba) renuevan una amistad que duro más de 20 años del novelista, no precisamente con la elite insular, sino con pescadores, de ahí que aún quienes no le conocieran le veneran por su desenfado y amistad para este archipiélago.
   De paso, esta visita remarca a la náutica recreativa, y la pesca, bajo el principio ambientalista de marcar y soltar (tag and release) y el desarrollo de un turismo que ya atrae por año a más de dos millones de visitantes de todo el mundo.
   Además, los nietos del escritor, recibieron durante su visita la condición de Miembros de Honor del Club Internacional Hemingway de Cuba.
   El Comodoro de dicho club, José Miguel Díaz Escrich, entregó sendos carnés que les identifican con tal reconocimiento, y destacó a su abuelo como símbolo de la amistad entre estadounidenses y cubanos, sobre todo de ambas comunidades de yatistas.
El Comodoro Escrich en Cojímar con los visitantes
   Díaz Escrich resaltó los lazos entre los pueblos de ambos países durante la ceremonia de agasajo a los nietos, efectuada en la propia sede del Club, en la Marina Hemingway, zona oeste de La Habana, un rincón que en su momento tuviera las miras de la mafia estadounidense.
   Recordó que en ese poblado (Cojímar) todavía viven tres personas que cuando se filmó la película El viejo y el mar en los años 50, eran niños que atendían a Hemingway durante el rodaje y tiene anécdotas muy interesantes narradas a los nietos del novelista.
   La entrega de Miembro de Honor resultó un acuerdo de la directiva del Club (creado en 1992), y los botes que participaron en la navegación resultó un préstamo de afiliados a esa institución, en cuya nómina aparecen empresarios y diplomáticos extranjeros.
   El programa, por demás, incluyó un encuentro con el escritor cubano Leonardo Padura en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), artista que en sus laureadas novelas policiacas enfoca lo más crudo posible la realidad cubana, quien por demás incluso crítico de la vida y obra de Hemingway.
   Y completó el recorrido encuentros en el Acuario Nacional, La Universidad de La Habana, la escuela de pintura San Alejandro, recorridos por La Habana Vieja, y una estancia significativa en el Hotel Ambos Mundos (alojamiento) precisamente donde Hemingway le tomó cariño a Cuba.
   John Patrick (escritor) y Patrick Edward (fotógrafo), son hijos de Gregory Hemingway (1931-2001) y nietos de Pauline Pfeiffer (1895-1951) segunda de las cuatro esposas del novelista.
   De cualquier manera, la visita de los nietos a Cuba bien puede ser un granito, pequeñito, de arena en esa gran playa necesaria de la solución de los desacuerdos y políticas erróneas.
/rfc











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