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domingo, 16 de noviembre de 2025

NOVEDADES TURÍSTICAS El Templete, donde surgió la capital de Cuba Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.


NOVEDADES TURÍSTICAS

El Templete, donde surgió la capital de Cuba

Por Roberto F. Campos. FOTOS EL AUTOR.

 

La Habana. 16 de nov.2025. El Templete es un monumento muy particular por constituir el lugar donde surgió La Habana, la capital cubana, y hoy centro de atención de muchos turistas interesados en la historia y cultura de este país.

    Por demás, es un espacio muy bonito y fotogénico que atrae la atención de los transeúntes y donde cada año en fecha de la fundación de la ciudad (16 de noviembre de 1519) las personas le dan vueltas a una ceiba de su patio, como elemento religioso y tradicional.

   El Templete es una edificación de marcado carácter histórico, situada en la Plaza de Armas de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad.

   Su construcción data de 1827, a partir de los planos del coronel Antonio de la Torre y bajo la dirección del Regidor Francisco Rodríguez y Cabrera.

   Fue erigido a propuesta del gobernador y capitán general de Cuba, Francisco Dionisio Vives, en el lugar donde se cree se fundó la Villa de San Cristóbal de La Habana en 1519.​

   La villa primigenia de San Cristóbal de La Habana fue fundada en 1514, originalmente a orillas del río Mayabeque (el lugar exacto del asiento es aún desconocido). Después se asentaría definitivamente en la costa norte, en la Bahía de Carenas, hoy de La Habana.

   El Templete, según expertos fue la primera construcción de carácter neoclásico de La Habana, y una de las obras civiles que más influyó en la arquitectura de Cuba.

   Este monumento tiene la forma de templo dórico griego. La fachada está conformada por un pórtico de seis columnas dóricas, sosteniendo un friso decorado, y un frontón prominente con una inscripción conmemorativa de la inauguración.

   La contrafachada tiene cuatro pilastras con capiteles dóricos y otros adornos decorativos, techo plano y cornisa amplia, zócalos áticos y los pisos interiores están hechos de mármol.​

   En el interior del recinto se encuentran un busto de Cristóbal Colón y una ceiba.

   En los jardines se encuentra la Columna de Cajigal en honor el gobernador español que mandó a construirla en 1754, al morir la primera ceiba plantada.

   Sobre esa columna hay una imagen de la Virgen del Pilar, patrona de los navegantes españoles. En la base se observa un busto de mármol del adelantado Hernando de Soto, primer gobernador de la villa de San Cristóbal de La Habana.

   Como todo lugar y monumento de este tipo cuenta con mitos, por lo que todos los años cada víspera del 16 de noviembre, fecha en que fue fundada la ciudad, el lugar es testigo de una peregrinación de cientos de habaneros que dan tres vueltas a la ceiba y echan una moneda a sus raíces y en silencio, formulan un deseo.

   A mediados del siglo XVIII murió la primera ceiba y fue reemplazada varias veces hasta llegar a la actual.

   ​ Ubicado actualmente en Baratillo e/ O’Reilly y Enna, Plaza de Armas, La Habana Vieja, esta edificación, se encuentra en el Centro Histórico de La Habana Vieja declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1982.

   Su belleza y significación las tomaron en cuenta en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) al declararla como tal.

   La primera misa, en 1519, se ofició debajo de una ceiba existente en el lugar. En el Siglo XIX fue construido el edificio junto al árbol, que con el paso lógico de los siglos fue necesario sustituir y renovar.

   El edificio fue decorado interiormente con tres murales del pintor francés Juan Bautista Vermay, quien fuera fundador de la Escuela de San Alejandro de La Habana.

   Las obras culminaron con su inauguración el 19 de marzo de 1828, en homenaje a la reina Josefa Amalia, esposa de Fernando VII.

   En su interior se colocaron tres grandes lienzos realizados por Vermay, que representan una advocación a la primera misa, el primer cabildo, y un lienzo central –pintado con posterioridad- donde aparece una escenificación del acto de bendición del lugar y la misa del obispo de Espada.

   Misa en presencia del Capitán General, la aristocracia y altos funcionarios del gobierno colonial.

   Como curiosidad, la mencionada Columna de Cagigal consta de tres caras, que representan la división territorial en tres provincias de la colonia.

   En lo alto lucía una imagen de la virgen del Pilar. En ella estaban inscritos dos textos, uno en latín y otro en castellano antiguo.

   Este último decía: Fundóse la villa (hoy ciudad) de La Habana el año de 1515, y al mudarse de su primitivo asiento a la ribera de este puerto el de 1519, es tradición que en este sitio se halló una frondosa ceiba bajo de la cual se celebró la primera misa y cabildo: permaneció hasta el de 1753 que se esterilizó.

   La inscripción latina fue sustituida en 1903, al restaurarse la columna, por otra cuyo texto es una versión del antiguo.

   La hizo el doctor Juan M. Dihigo, a la sazón profesor de latín de la Universidad de La Habana y reza: Detén el paso, caminante; adorna este sitio un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad.

   Con motivo de la construcción del Templete, el obispo Juan José Díaz de Espada hizo erigir a sus expensas, muy cerca del edificio, un busto en mármol, con su pedestal.

   Agregado además el primer Gobernador de La Habana, el adelantado, conquistador y explorador Hernando de Soto, una obra de 1827 de autor desconocido y pobre ejecución que aún se conserva.

   Dentro del recinto cerrado por las verjas que circundan el Templete quedaron incluidos ese busto, la ceiba y la columna de Cagigal.

REMODELACIÓN Y VIGENCIA

   Para noviembre de 2017 se le practicó una remodelación. Elementos valiosos del conjunto son también la cerca de lanzas de hierro terminadas en puntas de bronce, con pilares rematados por copas con piñas, lo que introduce un toque tropical en la concepción neoclásica.

   Y como complementos la columna de presencia barroca y la ceiba, árbol bajo el cual la tradición sitúa la celebración de los hechos que se conmemoran.

   Con motivo del aniversario 498 el 16 de noviembre de 2017 al recinto de El Templete le fue restituido su espacio original, se amplió siguiendo la huella arqueológica.

   También fueron restaurados los cuadros originales de Jean Baptiste Vermay. En esta celebración el doctor Eusebio Leal Spengler (1942-2020) , Historiador de la Ciudad, expresó:

   La Habana es ahora y será, sin lugar a dudas, más bella. Vengan ciclones, vientos, proscripciones y encierros, siempre seremos capaces de salir, romper el muro y salir adelante. Esa es la historia del árbol y es la historia de nosotros. Es como el árbol de la vida, a su sombra nos refugiamos.

   Considerado hoy tesoro de la arquitectura colonial en Cuba, El Templete traspasa la huella del tiempo por ser lugar donde – según afirma la historia– fue oficiada la primera misa en San Cristóbal de la Habana.

   Distintiva imagen, espacio para el recogimiento, conocer y fotografiar como fueron las cosas en los inicios de una ciudad que llama mucho la atención.

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#cuba #monumento








 

viernes, 29 de noviembre de 2024

SITIOS DE INTERÉS Loma de San Juan, turismo e historia en Cuba Por Roberto F. Campos, FOTOS: EL AUTOR

 

SITIOS DE INTERÉS

Loma de San Juan, turismo e historia en Cuba

Por Roberto F. Campos, FOTOS: EL AUTOR

 

SANTIAGO DE CUBA.- Un promontorio de la oriental ciudad de Santiago de Cuba constituye hoy centro atractivo para el turismo y el conocimiento sobre la historia de este país, la Loma de San Juan.

   Su entorno, las piezas que allí se atesoran al aire libre y lo que significa dicho escenario justifican una reseña que traiga a colación lo que en ese lugar ocurrió y el motivo por el cual muchos viajeros, sobre todo estadounidenses y españoles, reclaman llegar en algún momento a visitarlo.

   El Sitio Histórico Urbano Loma de San Juan, declarado Monumento Nacional en esta ciudad, fue escenario de una de las principales batallas terrestres de la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana en 1898.

    Los historiadores reseñan que durante la operación para la toma de Santiago de Cuba, el primero de julio de ese año, tropas de los Estados Unidos atacaron el estratégico lugar donde existía un fuerte español en lo alto de la colina que domina el valle del río San Juan.

    Este último fue defendido ante la ofensiva norteamericana, muy superior en fuerzas y medios, hasta su rendición, tal como lo señala la especialista en museología Angelina Ramos Blanco, quien estudió el conflicto.

    El hoy conocido como Parque de San Juan, fue erigido durante la República e inaugurado el primero de julio de 1928, cumpliendo un reclamo de los veteranos.

    Lo integran esculturas realizadas en mármol y bronce dedicadas al Soldado mambí victorioso (combatiente cubano contra el colonialismo español), al Soldado norteamericano, al Soldado español, en un recorrido ambientado con cañones y piezas de artillería, cada uno con su descripción.

    En el irregular terreno también se encuentran la recreación de un fortín español, el busto del coronel José González Valdés, impulsor de la construcción del parque histórico conmemorativo, y otros monumentos que rinden tributo a los ejércitos participantes, relatan reportes de prensa actuales, incluidos los de la Agencia Cubana de Noticias (ACN).

   Tales reportes hacen referencia tanto a libros, manuales de la época, como a declaraciones de historiadores y expertos que de manera permanente entresacan información del pasado, mientras los guías se la comentan a los turistas que pasan por allí.

  A la entrada, en el lateral derecho, se halla además el monumento Árbol de la Paz, lugar en el cual se firmó la capitulación de Santiago de Cuba el 16 de julio de 1898, bajo una enorme ceiba, suceso que puso fin a esa guerra.

   El Sitio Histórico Urbano Loma de San Juan está ubicado al este de la ciudad, en la Carretera de Siboney, muy próximo al Parque de los Sueños de la cabecera provincial.

 

LA BATALLA Y OTROS  DETALLES

   En las lomas de San Juan, 521 soldados españoles recibieron la orden de resistir la ofensiva estadounidense el 1 de julio de 1898.

   Por alguna razón, el general español Arsenio Linares no logró reforzar esta posición, escogiendo mantener aproximadamente 10 mil reservas españolas en la ciudad de Santiago.

  El afianzamiento en la cima de la colina, aunque típicamente bien construido, fue pobremente posicionado, lo que haría difíciles incluso los disparos de fusil a quemarropa a los avances de los estadounidenses. Pese a ello, apenas 300 militares españoles lograron repeler durante un día entero a una fuerza estadounidense de unos 20 mil hombres.

 

   El general William Rufus Shafter comandó una fuerza de 15 mil a 20 mil hombres organizados en tres divisiones en el ataque de la ciudad, por su parte,  Jacob F. Kent mandaba la primera División, Henry W. Lawton la segunda y Joseph Wheeler la División de Caballería, pero padecía fiebre y tuvo que pasar el mando al general Samuel S. Sumner.

   Theodore Roosevelt, que estaba segundo a cargo del Departamento de la Marina de los Estados Unidos, se alistó a la cabeza de un regimiento de caballería, los Rough Riders (los jinetes duros), parte de la División de Caballería comandada por Joseph Wheeler.

   En el deseo de tomar cuanto antes Santiago de Cuba, el ejército estadounidense recibió orden de atacar la línea defensiva española para romperla y ocupar la ciudad. Los objetivos eran las posiciones fortificadas de El Caney y San Juan.

   Los estadounidenses creían que eran parte de la línea principal de defensa de la ciudad y su toma obligaría a los españoles a la rendición inmediata. El 1 de julio de 1898, la división del general Lawton recibió orden de marchar contra El Caney.

   El grueso del ejército invasor se dirigió contra las posiciones que defendían San Juan. Entre ellas destacaba la posición colocada en la loma del sistema defensivo, desde la que se podía hacer fuego sin gran riesgo para sus defensores.

   A pesar de la conquista de la Loma de San Juan y de El Caney, los estadounidenses se vieron desolados. Creían que tales posiciones eran claves del sistema defensivo español cuando, en realidad, eran posiciones avanzadas aunque de indudable valor estratégico.

   España perdió lo que quedaba de su antes vasto imperio colonial en América y Estados Unidos emergió como una importante potencia imperialista en el contexto global. Para los cubanos fue la frustración del ideal independentista, recuerdan los guías.

   El combate de la Loma de San Juan fue una de las principales batallas terrestres de la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana en 1898, que puso fin al dominio español sobre la isla.

   El comandante del ejército estadounidense destinado a Cuba, William Shafter, desembarcó con 16 mil soldados y oficiales el 20 de junio de 1898 por la zona oriental de Siboney, y se reunió con el mando de tropas mambisas para tomar las pequeñas poblaciones que rodeaban a Santiago de Cuba.

   Como resultado de esta estrategia, se desarrolló el combate entre las fuerzas beligerantes, donde cayeron cientos de oficiales y soldados de los ejércitos contendientes.

  El 17 de julio de 1898 fue acordada la capitulación de Santiago de Cuba bajo una hermosa ceiba, que pasó a la historia con el nombre de Árbol de la Paz, rodeado de cañones y tarjas para significar su papel en el fin de la guerra, precisamente en la Loma que nos ocupa.

   Para la actualidad es un lugar muy visitado y fotografiado por quienes recorren Santiago de Cuba y quieren conocer detalles de esa provincia y ciudad, que en su momento incluso fuera la capital de la republica (fundada el 28 de junio de 1514).

NOTA: Fuentes históricas: E. Torres Cueva y O. Loyola Vega: Historia de Cuba. 1492-1898. Formación y Liberación de la Nación. Ed. Pueblo y Educación. Tercera Ed. 2006. 404 pp.

Corner, Philip S. (1976): La Guerra hispano-cubano-norteamericana.[3] La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1976.

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jueves, 10 de octubre de 2024

TURISMO E HISTORIA La ineludible parada en La Demajagua, donde comenzó Cuba Por Roberto F. Campos, FOTOS EL AUTOR

 

TURISMO E HISTORIA

La ineludible parada en La Demajagua, donde comenzó Cuba

Por Roberto F. Campos, FOTOS EL AUTOR

 

La Demajagua, Granma, Cuba. Jue 10 de octubre de 2024. La nacionalidad cubana se forjó en lucha contra la colonización española el 10 de octubre de 1868, cuando destaca La Demajagua (Oriente) donde hoy se perpetua la historia, parada obligada para los viajeros.

   Se trata de un lugar siempre renovado en la memoria y las notas, que este periodista pudo retomar de la mano del director de ese Parque Nacional, Reinier Olivera, apasionado de la historia y de lo que atesora ese lugar.

   Dicho Parque Nacional de La Demajagua, fue abierto en 1968, precisamente en momentos de celebrar el centenario de tales gestas, que ahora cumplen 156 años.

   La primera mirada ofrece monumentos y recuerdos, un camino pulcro y asfaltado que nos lleva al museo donde están los datos sobre el acontecimiento y a donde llegan turistas tanto nacionales como extranjeros.

   Un paisaje muy especial abruma en el sobrecogimiento de lo que por esos lares ocurrió y puso de relieve a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, como lo conocen los cubanos.

   La Demajagua es una finca cerca de la villa de Manzanillo. Fue el histórico lugar donde se realizó el Alzamiento conocido como Grito de Yara, que marcó el comienzo de la Guerra Grande, la primera de las tres de independencia, siendo las otras dos la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra de 1895 (1895-1898).

   Por tanto, todo comenzó por este lugar, y moldeo lo que sería la nacionalidad cubana. Se trata de uno de los hechos más relevantes y de mayor trascendencia en la historia de esta nación. Hasta ese instante eran criollos, españoles, esclavos africanos y otras procedencias, a partir de ese instante el crisol de procedencias cuajaría en una sola.

   Sede del ingenio azucarero del mismo nombre, propiedad de Carlos Manuel de Céspedes, por tanto fue el escenario donde dio inicio a la primera guerra, que comenzó el proceso de abolición de la esclavitud, en consecuencia, lugar primigenio y fundacional.

LA MENCIÓN DEL TEMPLO DE LA PATRIA

   Como Templo de la Patria se le conoce al lugar, y sobre ello existe coincidencia de todos los cubanos donde quiera que se encuentren y profesen la inclinación política o religiosa que sea.

   En este lugar se confeccionó el estandarte símbolo del levantamiento, la Bandera de Demajagua, y que se hiciera jurar a las 10 de la mañana del sábado 10 de octubre de 1868, para luchar hasta alcanzar la libertad. Bandera  levantada por primera vez para convocar a la Guerra de los 10 Años y por lo tanto Monumento Nacional.

   En el ingenio La Demajagua, a escasos 13 kilómetros de la ciudad de Manzanillo, Céspedes proclamó la independencia y libertó a sus esclavos, en la carretera hacia el municipio costero de Campechuela.

   La jardinería, la carretera que te lleva en un vehículo hacia la entrada y lo retocado y cuidado del lugar, compulsa además a los grupos permanecer en silencio para escuchar las narraciones del Director. Limita al norte con la finca El Ranchón, por el sur con el asentamiento rural llamado La Escondida, por el este con la finca Los Letreros, y al oeste con el mar.

   El terreno es regular, con la excepción de una pendiente que lleva al mar, a 670 metros y hasta donde llegaba la línea férrea para transportar hasta los buques el azúcar producido en el ingenio.

   Allí se conservan en un espacio al aire libre algunas piezas retorcidas por el tiempo de lo que fue esa industria, y una rueda dentada como parte de un árbol, símbolo grafico del lugar.

   La primera referencia que se tiene de este lugar, finca rústica Demajagua, data de junio de 1843, cuando José Joaquín Palma (1844-1911, poeta, periodista) le vendió a Magín Plá un pequeño trapiche con la acción de la caballería de tierra en el paraje nombrado de esa manera.     La Demajagua, perteneciente al cuartón Punta de Piedra en el Partido de Yaribacoa (sitio ubicado entre los ríos Yara y Jibacoa, de ahí el nombre de Grito de Yara).

   En 1858,  contaba con 14 esclavos y 16 caballerías de tierra, equivalente a 544 hectáreas, de las cuales solo tres estaban cultivadas de caña, y se alcanzó una producción final de 150 bocoyes de miel o melaza (mascabado).  El 14 de marzo de 1866 el patricio bayamés Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874)  compró a su hermano Francisco Javier la finca.

   Los registros señalan que en manos de Carlos Manuel la finca mejoró mucho. De solo tres caballerías de la finca plantadas de caña, en 1867 ya eran 10, es decir que incrementó en siete el número de caballerías de caña en busca de crecimiento productivo.

   Al proclamar el inicio de la Guerra tendría unos 200 esclavos y sumó a 150 patriotas en la conspiración que fraguó tiempo antes, el patriota tenía 49 años.

   El 17 de octubre de 1868, las partes fundamentales de la finca: el ingenio, la hacienda y el barracón, fueron destruidos producto de la represalia del gobierno español. El ingenio, de hecho, fue convertido ese día en la primera propiedad cubana destruida durante la Guerra Grande.

   La lucha duró una década, de ahí el nombre de Guerra de los 10 años o Guerra Grande dado a este primer momento fundacional de la cubanía, que terminó en el Zanjón (Camagüey), con un pacto que en nada colmó las ansias de libertad.

  Luego de terminada la guerra en 1898, las tres guerras, La Demajagua, fue atendida por los Veteranos de la Guerra de Independencia y por la Logia Masónica, la cual, en 1928, erigió un obelisco en honor al Venerable Maestro Hortensio, seudónimo de Céspedes.

   Dicho bautizo fue por parte de los miembros de la Logia Buena Fe que, en abril de 1868, se constituyó en la ciudad de Manzanillo y lugar donde cobraron valor los planes insurreccionales.

MUSEO DE MUSEOS

  El lugar lo integra una sala museo de carácter memorial y un área abierta al público, con una parte de esta enchapada en lajas que incluye un muro confeccionado sobre piedra, el cual es muestra de la arquitectura simbólica de la Revolución, del que está soportada en un triángulo espadaño la Campana original del ingenio.

   Frente a esta construcción las ruinas del ingenio, y también en el área abierta y cerca al Museo un espacio también enchapada en lajas que soportan otras piezas originales de la antigua fábrica.

   La Campana original del ingenio, está entrelazadas por un árbol de Jagüey que nació en el propio lugar donde antes fue la casa de máquinas.

   Existe allí una colección de cerámica encontrada en 1968 por un grupo de arqueólogos, mientras se construía la obra histórica en el período que va desde el 21 de junio hasta el 30 de agosto de ese año. Se suman grilletes y cadenas encontrados también en el lugar, armas mambisas y otros objetos.

   Destaca el guía que es territorio de cultura y formación, con conferencias, y conversatorios y rememoró actos políticos cada 10 de octubre, con uno significativo el 9 de noviembre de 1976, donde participó el líder cubano Fidel Castro (1926-2016).

  Otra de las curiosidades de ese espacio está en la siembra simbólica, el 8 de enero de 1981 de una Palma Real sobre tierra del lugar histórico, llevada al cosmos conjuntamente con una bandera réplica de la enarbolada en La Demajagua, por el cosmonauta cubano Arnaldo Tamayo Méndez (42 años en la actualidad, el viaje fue el 18 de septiembre de 1980).

   Son muchos los símbolos del lugar, empezando por la Bandera de Carlos Manuel de Céspedes, la que presentara el 10 de octubre de 1868 a sus seguidores y ante la que proclamara: ¿Juráis vengar los agravios de la patria?, a lo que respondieron los presentes, Juramos.

   El otro gran símbolo es La Campana del Ingenio, que quedara como parte de los escombros y tuviera varios destinos hasta que un Fidel Castro de 21 años propicio su rescate y conservarla en La Habana, de manos de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

   Luego de varios vaivenes volvió a Manzanillo hasta ser entregada en 1947 y en 1968, cuando se construye el Parque,  la campana fue depositada en el arco elipsoidal donde está, simbólicamente la Isla de Cuba, para que apareciera junto al resto de las ruinas del Ingenio. Hoy sigue en el sitio histórico concebido para ella en La Demajagua.

  Por su parte, está el propio árbol de Jagüey, porque no imaginaron los españoles que el sitio bombardeado por ellos con sus cañones Neptuno el 17 de octubre de 1868, se convertiría en el más sencillo pero profundo templo, y como imagen muy repetida esa planta.

   El Jagüey es un árbol lechoso, científicamente se le denomina Fisus Crassmervia Will, de la familia de los Moraceae, el primario se secó en 1998 a pesar de muchos esfuerzos para su salvación. Sin embargo, el Jagüey Padre daría a su lado un hijo, herencia perfecta porque el de hoy se conserva en el mismo lugar, mantiene  vitalidad y custodia también las piezas originales.

   Mucho se puede escribir de La Demajagua, pero la impresión general de quienes llegan al lugar es de recogimiento, admiración e interés por conocer los detalles que allí se atesoran sobre el inicio de llamarse Cubano.

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TURISMO E HISTORIA La Casa del Padre de la Patria de Cuba Por Roberto F. Campos, FOTOS EL AUTOR

 

TURISMO E HISTORIA

La Casa del Padre de la Patria de Cuba

Por Roberto F. Campos, FOTOS EL AUTOR

 

Bayamo, Granma, Cuba 10 oct. 2024, jueves. Visitar el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes (Padre de La Patria) en Bayamo constituye acontecimiento, sobre todo hoy cuando se cumplen 156 años del inicio de las guerras libertarias de esta nación. 

   Ubicada en la Calle Maceo No. 57 entre Mármol y José Joaquín Palma, se trata de un inmueble sumamente interesante de esta urbe.

   Fue la casa que vio nacer a Céspedes, y en su interior se pueden ver detalles de la revolución de 1868 contra las tropas españolas, así como objetos y documentos originales que permiten conocer diferentes facetas de su vida (espacio Premio Nacional de Conservación en 2014).

   Los viajeros la visitan en el centro histórico urbano de Bayamo, en el reparto El Cristo, justo frente a la Plaza de la Revolución (antigua Plaza de Armas).

   La construcción de los muros del primer nivel data de finales de Siglo XVIII. La planta es en forma de C y su estructura está constituida por gruesos muros de ladrillo y argamasa, revestidos con enlucido de cal y yeso.

   Los pisos están cubiertos con losas de barro, de forma hexagonal y rectangular, a la usanza de la época y el techo actualmente es de tipo plano, sistema de viga por tabla muy sencillo.

   La galería está sostenida por siete pilastras de orden toscano y corre a lo largo del pequeño patio, el cual tiene como ambientación una fuente de estilo neoclásico, dos grandes cráteras de hierro montadas sobre pedestales y jardineras con plantas de adorno (también aparecen una estatuilla y dos bancos de mármol), entre otros muchos detalles arquitectónicos.

   Dicha morada fue protagonista de varios acontecimientos de relevancia, pues en ella vio la luz el 18 de abril de 1819, Carlos Manuel Perfecto del Carmen de Céspedes y del Castillo, quien andando el tiempo se convertiría en Padre de la Patria cubana.

   Los primeros propietarios de la casa fueron precisamente los padres de Céspedes, quienes la mantuvieron en su poder durante 40 años, pues se conoce con certeza que en 1830 le vendieron la propiedad a José Manuel Medina, criollo que ostentaba el cargo de Intendente de Hacienda de la ciudad.

   En la casa también nacieron tres hermanos de Carlos Manuel de Céspedes: Francisco Javier de Céspedes, Ladislao de Céspedes y Borja de Céspedes, en ese orden.

  Comentan los guías que el piso superior le fue añadido en 1833, por la familia Medina-Sánchez, dos años después de que sus muros fueran testigos del nacimiento de otro grande de la historia bayamesa: Tristán de Jesús Medina y Sánchez, sacerdote con grandes dotes para la oratoria y consagrado patriota vinculado a la lucha por la independencia.

   El incendio de Bayamo, en 1869 para enfrentar a las huestes españolas, destruyó totalmente la información documental atesorada en archivos particulares y oficiales, por lo que dificultó establecer con exactitud una continuidad en la propiedad del inmueble, pero se sabe que de 1844 a 1853 la casa fue habitada por Francisco Sánchez Perdomo, cuñado del Intendente de Bayamo.

   La habitaron diversas personas y fue utilizada además con otros fines, tales como la celebración del primer culto de la Congregación Bautista de que se tenga noticia en Bayamo (1902) y la instalación de un Instituto de Primera y Segunda Enseñanzas (1909- 1912).

  Como Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes apareció el 30 de septiembre de 1968, apenas unos días antes de la celebración del Centenario del Grito de Independencia, protagonizado por el prócer bayamés (el 12 de enero de 1978, el inmueble fue oficialmente declarado Monumento Nacional). Imprescindible visita para los viajeros en Cuba.

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